• Un jurado federal concluye que ambas empresas controlan de forma ilegal el mercado de espectáculos en vivo
• Determinan cobros indebidos en boletos y prácticas que limitaron la competencia
• El fallo abre la puerta a sanciones millonarias e incluso a una posible reestructuración del negocio
El dominio de Ticketmaster y Live Nation en la industria del entretenimiento en vivo en Estados Unidos fue declarado ilegal por un jurado federal, en un fallo que marca un precedente para el sector musical y de espectáculos.
Dominio del mercado bajo escrutinio
Tras cuatro días de deliberaciones en una corte de Manhattan, el jurado determinó que Live Nation Entertainment y su filial Ticketmaster operan como un monopolio en los grandes recintos de conciertos. La resolución responde a una demanda impulsada por decenas de estados, que acusaron a la compañía de restringir la competencia y elevar los costos para los consumidores.
Durante el juicio se expuso que la empresa no solo vende boletos, sino que también posee, opera o tiene participación en numerosos recintos, además de controlar la contratación de artistas, lo que le otorga una posición dominante en toda la cadena del negocio.
Prácticas anticompetitivas y sobreprecios
Los demandantes argumentaron que Live Nation utilizó su alcance para impedir que los recintos trabajaran con otras plataformas de venta de entradas, limitando la competencia en el mercado. En ese contexto, el jurado concluyó que Ticketmaster cobró en promedio 1.72 dólares adicionales por boleto a consumidores en 22 estados.
El abogado de los estados, Jeffrey Kessler, calificó a la empresa como un “bully monopolístico” que encarece el acceso a los espectáculos. Además, durante el proceso se presentaron mensajes internos de ejecutivos que evidenciaban prácticas cuestionables y una actitud abusiva hacia los clientes.
Posibles sanciones y reconfiguración del sector
El fallo podría traducirse en sanciones económicas de cientos de millones de dólares, así como en medidas estructurales más severas. Entre ellas, la posibilidad de que las autoridades ordenen la venta de activos o incluso la separación de Live Nation y Ticketmaster.
Pese al veredicto, la empresa defendió su modelo de negocio al asegurar que su tamaño responde a la preferencia del mercado y no a prácticas ilegales. “El éxito no va en contra de las leyes antimonopolio en Estados Unidos”, sostuvo su abogado, David Marriott.
La decisión judicial abre un nuevo capítulo para la industria del entretenimiento en vivo, donde artistas, promotores y consumidores podrían enfrentar un escenario con mayores opciones y regulación más estricta.





