• La representación número 183 reunió a miles de fieles en calles de Iztapalapa
• El recorrido culminó con la crucifixión en el Cerro de la Estrella
• Se implementó un amplio operativo de seguridad y atención a asistentes
Una de las celebraciones religiosas más importantes del país
La alcaldía Iztapalapa volvió a ser escenario de una de las expresiones de fe más significativas de México con la representación 183 de la Pasión de Cristo. Durante el Viernes Santo, miles de personas acompañaron el viacrucis que recorrió los ocho barrios tradicionales hasta llegar al Cerro de la Estrella, donde se escenificó la crucifixión.
Este 2026, la celebración adquirió mayor proyección internacional tras recibir un reconocimiento por parte de la UNESCO, consolidando su relevancia cultural y religiosa.
De la Última Cena al juicio: el inicio de la Pasión
Las actividades comenzaron desde el Jueves Santo con la representación de la Última Cena, el lavatorio de pies y la traición de Judas Iscariote, quien entregó a Jesús por 30 monedas de plata.
Posteriormente, Jesús fue arrestado y sometido a juicio ante autoridades religiosas y romanas. Tras ser presentado ante Herodes —quien se burló de él— fue devuelto a Poncio Pilatos. A pesar de no encontrar delito, Pilatos cedió a la presión del pueblo, que exigía la liberación de Barrabás.
Finalmente, el gobernador romano se lavó las manos y dictó la sentencia:
“Yo, Poncio Pilatos, por el Sacro Imperio Romano, sentencio y condeno a muerte a Jesús de Nazareno”.
El camino al Calvario: sufrimiento y simbolismo
Antes de iniciar el viacrucis, Jesús fue azotado por soldados romanos en la escena de la flagelación. Después, comenzó su recorrido cargando una cruz de aproximadamente 90 kilos.
Durante el trayecto pronunció:
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
El recorrido estuvo marcado por tres caídas, reflejo del desgaste físico extremo. En este camino, recibió apoyo de Simón de Cirene para continuar, mientras escenas como el encuentro con su madre y el gesto de la Verónica generaron momentos de profunda emoción entre los asistentes.
Escenas clave: traición, arrepentimiento y juicio popular
El arrepentimiento de Judas fue uno de los momentos más intensos, al arrojar las monedas de plata antes de quitarse la vida. Paralelamente, se recreó la decisión del pueblo que exigió la condena de Jesús entre gritos de “¡Que muera!”.
Otro pasaje significativo fue cuando los soldados romanos se repartieron sus vestiduras al pie de la cruz, cumpliendo el relato bíblico que simboliza la indiferencia ante el sufrimiento.
La crucifixión: el punto culminante en el Cerro de la Estrella
La representación alcanzó su momento más impactante en el Cerro de la Estrella, donde se preparó al actor Arnulfo Eduardo Morales Galicia para la crucifixión.
Jesús fue colocado en la cruz junto a dos malhechores. Uno de ellos lo desafió:
“Si eres el mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”.
Mientras el otro lo defendió, Jesús respondió:
“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Sobre la cruz se colocó el letrero:
“Este es Jesús de Nazaret, Rey de los judíos”.
La elevación de la cruz, en medio de un profundo silencio, marcó el cierre del viacrucis y uno de los momentos de mayor carga simbólica y emocional.
Participación masiva y operativo de seguridad
Desde las primeras horas del día, miles de nazarenos participaron cargando cruces como parte de sus promesas religiosas. La afluencia masiva obligó a implementar un operativo con elementos de seguridad, vigilancia aérea y monitoreo en puntos clave.
Además, se instalaron módulos de atención médica e hidratación, y se aplicaron cierres viales en diversas zonas de la alcaldía para facilitar el desarrollo de la representación.
El sentido del Viernes Santo
El Viernes Santo es una de las fechas más relevantes del calendario cristiano, ya que recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. Se trata de una jornada marcada por el recogimiento, la reflexión y el silencio, en espera de la resurrección que se celebra el Domingo de Pascua.
La representación de Iztapalapa no solo recrea estos pasajes bíblicos, sino que también reafirma una tradición que ha sido transmitida por generaciones como símbolo de identidad y fe colectiva.






