- El Consejo de Seguridad de EE. UU. evalúa escenarios militares tras romperse el diálogo con Irán
- Irán advierte que atacará bases estadounidenses y de países aliados si hay una ofensiva
- Washington comenzó el retiro preventivo de personal de bases clave en Oriente Medio
EE. UU. prepara escenarios militares tras cancelar diálogo con Teherán
El equipo del Consejo de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump se reunió esta semana para diseñar posibles cursos de acción militar contra Irán, luego de que la Casa Blanca ordenara suspender todos los contactos diplomáticos con autoridades de Teherán, según reportó el The Washington Post.
De acuerdo con fuentes cercanas a la reunión, en la elaboración de estas opciones participan el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Además del uso de la fuerza, se analizan alternativas como nuevas sanciones económicas, ciberoperaciones y un respaldo más abierto a las protestas civiles que se han extendido en varias ciudades iraníes.
La discusión interna ocurre después de que Trump anunciara la cancelación de todas las reuniones con funcionarios iraníes y de que el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, suspendiera los contactos que mantenía con el canciller iraní Abbas Araghchi.
División interna en la Casa Blanca
Según fuentes consultadas por el Washington Post, la administración estadounidense no tiene una postura unificada. Mientras algunos sectores consideran viable un ataque contra instalaciones militares o gubernamentales iraníes, otros advierten que una acción de este tipo conlleva un alto riesgo de errores de cálculo o fallas de inteligencia, similares a los registrados en bombardeos previos.
También persisten reticencias dentro del entorno de Trump sobre una intervención directa en Medio Oriente, por el riesgo de desestabilizar aún más la región y contradecir la doctrina política de “America First”.
Amenazas de Irán y advertencia a aliados de EE. UU.
En respuesta, el ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, advirtió que Irán atacará bases estadounidenses en la región si Washington lanza una ofensiva. Señaló que cualquier país que colabore con Estados Unidos será considerado un “objetivo legítimo” y aseguró que la respuesta iraní sería “dolorosa”.
Autoridades iraníes indicaron que el mensaje fue transmitido a países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Qatar, donde Estados Unidos mantiene instalaciones militares estratégicas.
Retiro preventivo de personal estadounidense
Ante el aumento de las tensiones, Estados Unidos inició el retiro parcial de personal de bases en Oriente Medio. Tres diplomáticos confirmaron que se recomendó a parte del personal abandonar la base aérea de Al Udeid, en Qatar, considerada la mayor instalación militar estadounidense en la región.
El gobierno catarí confirmó la salida de “algunos efectivos” como una medida preventiva, aunque aclaró que no se trata de una evacuación masiva de tropas.
Represión interna y juicios acelerados en Irán
La escalada internacional ocurre en paralelo a la represión de protestas internas en Irán, que comenzaron hace dos semanas y son descritas como las más violentas desde la Revolución Islámica de 1979. El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció juicios rápidos para los detenidos, argumentando que es necesario castigar con celeridad a quienes cometan actos violentos.
Organizaciones de derechos humanos reportan cifras muy dispares sobre las víctimas. El grupo HRANA, con sede en Estados Unidos, documenta al menos 2,571 muertes, mientras que Iran Human Rights, con base en Noruega, reconoce al menos 734 fallecidos, aunque advierte que el número real podría ser de varios miles. Hasta ahora, se han registrado más de 18 mil arrestos.
Riesgo regional y postura internacional
Funcionarios occidentales señalan que, pese a la magnitud de las protestas y la presión externa, el gobierno iraní no parece al borde de un colapso inmediato y mantiene el control de su aparato de seguridad. No obstante, la combinación de represión interna, amenazas militares y movimientos preventivos de tropas ha elevado el riesgo de una escalada regional sin precedentes recientes.





