- Rosa Icela Rodríguez viajó a Guerrero para coordinar acciones de seguridad y diálogo en la zona de Chilapa.
- Fuerzas federales y estatales liberaron carreteras bloqueadas y reforzaron la vigilancia en comunidades afectadas.
- Habitantes denunciaron ataques armados, desplazamientos forzados y falta de protección en la región.
El Gobierno federal desplegó un operativo especial en la región de Chilapa, Guerrero, luego de varios días de violencia, bloqueos carreteros y desplazamientos provocados por enfrentamientos entre grupos armados en comunidades de la Montaña.
Por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se trasladó a la zona junto con funcionarios federales para coordinar las acciones de seguridad y restablecer el orden en las comunidades afectadas.
La Secretaría de Gobernación informó que previamente el subsecretario César Yáñez sostuvo comunicación con representantes de los grupos en conflicto, a quienes pidió liberar los bloqueos y permitir el ingreso de fuerzas de seguridad y personal médico.
Tras las negociaciones, los pobladores aceptaron el acceso de elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Policía Estatal para atender a heridos, brindar protección y recuperar el control de la región.
Despliegan más de mil elementos de seguridad
Las autoridades detallaron que en la zona fueron desplegados 690 elementos del Ejército Mexicano, 400 integrantes de la Guardia Nacional y 200 policías estatales, además de helicópteros, ambulancias y brigadas médicas.
También fue instalado un Centro de Mando en Chilpancingo encabezado por Rosa Icela Rodríguez y la gobernadora Evelyn Salgado, con la participación de mandos militares, autoridades de seguridad y representantes de instituciones federales.
Las fuerzas de seguridad lograron liberar la carretera estatal Chilapa de Álvarez-José Joaquín de Herrera, así como caminos secundarios que permanecían bloqueados desde hace varios días.
Además, la Comisión Federal de Electricidad restableció el suministro eléctrico en varias comunidades, permitiendo la recuperación de los servicios de internet y telefonía.
Pobladores denuncian abandono y violencia
Habitantes de comunidades como Tula, Xicotlán y Alcozacán denunciaron que tuvieron que refugiarse en el monte ante el temor de nuevos ataques atribuidos al grupo criminal Los Ardillos.
En videos difundidos por pobladores, se acusó la ausencia de elementos de seguridad pese a las promesas oficiales de protección.
“Somos pueblos indígenas, y por ello nos han destinado a la muerte. Llevamos seis días siendo atacados y ninguna autoridad se había preocupado por auxiliarnos”, denunció uno de los habitantes afectados.
Los desplazados señalaron que grupos armados permanecían cerca de las comunidades, generando temor entre las familias que abandonaron sus hogares.
Atención a desplazados y heridos
La Secretaría de Gobernación informó que al menos 120 personas desplazadas recibieron apoyo con alimentos, cobertores, colchonetas y generadores eléctricos, aunque muchas rechazaron ser trasladadas a refugios y prefirieron permanecer cerca de sus comunidades.
Asimismo, seis personas lesionadas fueron atendidas en hospitales del IMSS-Bienestar.
Las autoridades federales indicaron que se instalarán mesas de diálogo separadas con los grupos involucrados para buscar una solución de fondo y reducir la violencia en la región.
Violencia ligada a grupos criminales
De acuerdo con reportes oficiales y testimonios locales, los enfrentamientos recientes estarían relacionados con disputas entre organizaciones criminales como Los Ardillos y Los Tlacos, grupos que mantienen presencia en distintas zonas de la Montaña de Guerrero.
La región ha registrado en los últimos años episodios recurrentes de violencia, desplazamientos y bloqueos impulsados por comunidades indígenas que exigen mayor seguridad y presencia permanente de las autoridades.






