• Moody’s redujo la calificación de CFE y de ocho instituciones financieras tras el ajuste a la deuda soberana de México.
• La agencia señaló riesgos por volatilidad energética, mayor endeudamiento y menor crecimiento económico.
• CFE aseguró que mantiene solidez financiera y estabilidad operativa pese al ajuste crediticio.
Moody’s ajusta calificación de CFE tras recorte soberano
La agencia Moody’s Ratings redujo la calificación senior no garantizada en moneda extranjera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de Baa2 a Baa3 y modificó su perspectiva de negativa a estable. La decisión ocurrió después de que la calificadora rebajara la nota soberana de México, al considerar el estrecho vínculo financiero y operativo que existe entre la empresa eléctrica y el gobierno federal.
Moody’s explicó que la calificación de la CFE incorpora una expectativa de apoyo gubernamental “muy fuerte” en caso de presión financiera, así como una alta dependencia respecto al desempeño crediticio del país. Esto permite que la empresa mantenga una evaluación tres escalones arriba de su perfil crediticio independiente.
La calificadora destacó que la CFE conserva una posición dominante dentro del mercado eléctrico nacional, además de contar con liquidez adecuada y una estructura de financiamiento diversificada. No obstante, advirtió que la empresa continúa expuesta a factores de riesgo como la volatilidad en los precios internacionales del gas natural y las fluctuaciones cambiarias.
Riesgos financieros y plan de inversión preocupan a la agencia
Moody’s también incorporó en su análisis el programa de inversión de capital de la CFE, estimado en alrededor de 30 mil millones de dólares hacia 2030. La agencia consideró que este plan podría incrementar moderadamente el endeudamiento de la empresa y representar riesgos de ejecución.
Aunque parte de la exposición a los precios energéticos se encuentra protegida mediante coberturas financieras, la calificadora indicó que los flujos de efectivo de la compañía no están totalmente blindados ante escenarios prolongados de volatilidad o problemas en el suministro energético global.
Pese a ello, Moody’s prevé que el desempeño financiero de la empresa se mantenga estable durante los próximos 12 a 18 meses, alineado con la perspectiva del gobierno mexicano.
CFE responde y asegura estabilidad financiera
Tras conocerse el ajuste, la Comisión Federal de Electricidad afirmó que la modificación en su calificación responde exclusivamente al entorno macroeconómico y a la rebaja soberana aplicada a México, y no a un deterioro en sus operaciones o finanzas internas.
La empresa sostuvo que mantiene fundamentos sólidos, estabilidad operativa y acceso constante a mercados financieros nacionales e internacionales. También aseguró que conserva indicadores compatibles con grado de inversión.
La CFE resaltó su relevancia estratégica dentro del Sistema Eléctrico Nacional y señaló que cuenta con infraestructura, capacidad técnica y disciplina financiera suficientes para mantener una operación estable y confiable.
Moody’s también baja calificación a bancos y organismos financieros
El ajuste de la agencia también alcanzó a ocho instituciones financieras mexicanas:
- BBVA México
- Banorte
- Banco Santander México
- Banamex
- Banco del Bajío
- Bancomext
- Nafin
- Instituto para la Protección al Ahorro Bancario
Moody’s indicó que la reducción responde a la menor calificación soberana del país y al impacto que esto tiene sobre las condiciones económicas y financieras en las que operan las instituciones.
La agencia advirtió que el entorno económico presenta retos importantes por la menor flexibilidad fiscal, el bajo crecimiento económico, el debilitamiento del mercado laboral y las incertidumbres comerciales y jurídicas.
Asimismo, señaló que, aunque los indicadores de calidad de activos permanecen relativamente sólidos, existen mayores riesgos reflejados en incrementos de provisiones y castigos de cartera.
México queda cerca de perder el grado de inversión
Con la reciente rebaja de Moody’s, México quedó apenas un nivel por encima de perder el grado de inversión dentro de la escala de la calificadora. La agencia atribuyó la decisión al deterioro de las finanzas públicas, el crecimiento de la deuda y las presiones derivadas del respaldo financiero constante a Pemex.
A pesar del ajuste, Moody’s cambió la perspectiva de negativa a estable, al considerar que el país aún mantiene estabilidad macroeconómica y acceso sólido a financiamiento.




