En las últimas 24 horas, los bombardeos israelíes en Gaza han cobrado la vida de al menos 82 palestinos, sumando más de 35,000 muertos, la mayoría de ellos civiles, según el Ministerio de Salud de la Franja, controlada por Hamás.
El éxodo continúa en Gaza, donde cerca de 450,000 palestinos han tenido que huir de los sectores atacados en la ciudad de Rafah. La escalada de violencia ha generado temor a una gran ofensiva por parte de Israel.

La ONU ha expresado su preocupación por la situación, afirmando que “no hay lugar seguro en Gaza”. El secretario general, António Guterres, se muestra “horrorizado” por la creciente actividad militar en Rafah y sus alrededores.
Los combates y bombardeos han forzado a la población civil a buscar refugio, mientras que el acceso humanitario se ve cada vez más obstaculizado. La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa) describe la situación como “muy aterradora”.
En medio de este escenario, las negociaciones para alcanzar una tregua han retrocedido, según el primer ministro de Catar, país mediador. Además, la ayuda humanitaria enfrenta obstáculos para llegar a Gaza, lo que agrava la ya difícil situación humanitaria en la región.





