• Rebeldes hutíes lanzan su primer ataque con misiles contra Israel desde el inicio de la guerra
• Rusia confirma un tercer ataque contra la central nuclear iraní de Bushehr
• El conflicto se expande en la región con impactos militares, económicos y diplomáticos
La guerra en Medio Oriente entró en una nueva fase tras la intervención directa de los rebeldes hutíes de Yemen, quienes lanzaron un ataque con misiles balísticos contra Israel, marcando su primera acción militar desde que inició el conflicto hace un mes.
De acuerdo con el ejército israelí, el proyectil fue interceptado sin que se reportaran víctimas ni daños. El ataque fue reivindicado por el portavoz militar hutí, Yahya Saree, quien aseguró que se trató de una operación dirigida contra “objetivos militares sensibles” en territorio israelí. El grupo, aliado de Irán y parte del denominado “eje de la resistencia”, había advertido previamente su intención de sumarse a la guerra.
Escalada regional y presión económica
El conflicto comenzó el 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que desató una serie de represalias que han impactado a varios países de la región. La confrontación ha alterado el tráfico aéreo internacional, encarecido el petróleo y afectado el comercio global, especialmente por el control iraní del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro energético.
La posible participación activa de los hutíes incrementa el riesgo de nuevas afectaciones en el mar Rojo, un corredor estratégico para el comercio internacional que ya había sido blanco de ataques en conflictos previos.
Ataques a instalaciones nucleares y advertencias internacionales
En paralelo, Israel intensificó sus ofensivas contra infraestructura iraní, incluyendo instalaciones vinculadas al programa nuclear. Autoridades iraníes informaron ataques en complejos como Arak y Ardakan, aunque señalaron que no hubo víctimas ni riesgo de contaminación.
Rusia confirmó que la central nuclear de Bushehr fue atacada por tercera ocasión en los últimos días. El director de la agencia nuclear rusa, Alexéi Lijachov, advirtió que la situación en la planta continúa deteriorándose, mientras Moscú evacúa a su personal especializado.
Irán respondió con ataques dirigidos a objetivos en la región, incluyendo una base en Arabia Saudita, donde se reportaron soldados estadounidenses heridos y daños a infraestructura militar.
Más frentes abiertos y tensión militar
La escalada también se ha reflejado en múltiples ataques en países como Irak, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Líbano, con daños materiales y víctimas. En Israel, se reportaron explosiones en distintas zonas, mientras que en Teherán se observaron columnas de humo tras bombardeos.
La posible implicación total de los hutíes plantea un escenario más complejo, especialmente por su capacidad de atacar rutas marítimas y objetivos estratégicos desde Yemen.
Diplomacia en marcha y refuerzo militar
Pese a la intensificación de los combates, continúan los esfuerzos diplomáticos. Estados Unidos ha planteado propuestas para un alto el fuego, mientras Irán mantiene reservas sobre las negociaciones. Paralelamente, Washington ha reforzado su presencia militar en la región con el despliegue de tropas, marines y unidades aerotransportadas.
Además, se prevén reuniones entre cancilleres de países como Arabia Saudita, Turquía y Egipto en Pakistán, con el objetivo de buscar una salida al conflicto.
Impacto humanitario y balance de víctimas
El costo humano de la guerra sigue en aumento. Autoridades iraníes reportan más de mil 900 muertos, mientras que en Israel se contabilizan al menos 19 fallecidos. En Líbano, las víctimas superan el millar, y en otras zonas de la región también se registran bajas militares y civiles.
Asimismo, organismos internacionales estiman que decenas de miles de edificaciones han resultado dañadas en Irán, incluyendo hospitales y viviendas, lo que agrava la crisis humanitaria.





