- La ex presidenta de la Suprema Corte señaló que la sobrerrepresentación política aceleró la pérdida de independencia judicial.
- Considera que el país enfrenta grandes retos para recuperar la autonomía del Poder Judicial.
- Exministros coinciden en que el cambio fue impulsado por una narrativa oficial de desprestigio.
Piña atribuye la crisis judicial a una “tormenta perfecta”
La ministra en retiro Norma Piña Hernández, expresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), aseguró que el cambio en el Poder Judicial de la Federación (PJF) fue producto de una “tormenta perfecta” de factores políticos, donde la sobrerrepresentación legislativa fue determinante para debilitar la independencia judicial.
Durante su participación en el foro El futuro de la justicia: independencia judicial en México y su entorno regional, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Piña sostuvo que la reforma judicial impulsada en la pasada administración transformó el equilibrio entre poderes y colocó al sistema judicial en una posición vulnerable.
“Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos para defender la autonomía del Poder Judicial, pero el contexto político lo hizo imposible. Fue una tormenta perfecta que permitió que los cambios se dieran en meses, cuando en otros países tardan años”, afirmó.
“La educación es clave para recuperar la justicia”
Norma Piña subrayó que la única vía para revertir el deterioro institucional es la educación cívica y jurídica de la sociedad. Señaló que gran parte de los ciudadanos desconoce cómo funciona el sistema judicial, lo que debilita la defensa de su independencia.
“En México seguimos sin distinguir entre el Poder Judicial federal y el local, o entre jueces, fiscales y policías. La educación es la base para reconstruir la confianza y la independencia judicial”, señaló.
La ex ministra advirtió que el impacto de la reforma podría tardar hasta una década en revertirse y anticipó que los ciudadanos notarán la diferencia con la llegada de jueces sin carrera judicial, producto de la elección por voto popular.
Sobrerrepresentación y pérdida de equilibrio
Piña Hernández explicó que la mayoría calificada del oficialismo en el Congreso fue el punto decisivo para modificar la Constitución y aprobar los cambios que transformaron la estructura del Poder Judicial.
“Cuando existe una sobrerrepresentación, se controla la posibilidad de cambiar la Constitución, y con ello se afecta la autonomía judicial. Eso fue lo que aceleró el proceso”, indicó.
“Una narrativa contra la Corte”
En el mismo foro, el ministro en retiro Jorge Mario Pardo Rebolledo señaló que los ataques al Poder Judicial provinieron del Ejecutivo federal, tras el desacuerdo con diversas resoluciones de la Suprema Corte.
De acuerdo con Pardo, se construyó una narrativa de desprestigio que presentó a los jueces como enemigos del pueblo y al sistema judicial como un obstáculo político.
“Fue una estrategia que apeló más a la emoción que al derecho. No hubo pruebas ni sanciones que confirmaran los señalamientos de corrupción”, afirmó.
El ex ministro enfatizó que la función de los jueces no es complacer a la opinión pública, sino garantizar justicia con imparcialidad y apego a la ley: “Un juez que busca el aplauso popular deja de cumplir con su deber”, sentenció.
Un llamado a reconstruir la confianza
Piña concluyó que México atraviesa una etapa crítica en materia judicial, pero aseguró que recuperar la independencia es posible si se refuerza la formación, la ética y la educación ciudadana.
“Será difícil, pero no imposible. Si comprendemos el valor de la justicia imparcial, podremos reconstruirla”, expresó.





