- Rodríguez inicia un mandato provisional de hasta 180 días tras la captura de Nicolás Maduro
- Estados Unidos condiciona su margen de maniobra a exigencias energéticas y de seguridad
- Rusia respalda a la mandataria interina, mientras la Unión Europea mantiene diálogo sin reconocer legitimidad
La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez comenzó formalmente este martes su gestión como presidenta interina de Venezuela en un contexto de fuerte presión política, tensiones internas dentro del chavismo y exigencias directas del gobierno de Donald Trump.
Rodríguez fue investida ante la Asamblea Nacional casi al mismo tiempo en que Nicolás Maduro se declaró “no culpable” ante un juez federal en Nueva York por cargos de narcotráfico. El exmandatario fue detenido junto con su esposa, Cilia Flores, durante un operativo militar estadounidense en Caracas y otras regiones del país.
Un arranque marcado por la crisis y la movilización chavista
En sus primeras horas como mandataria interina, Delcy Rodríguez expresó que asumía el cargo “con dolor” por lo que calificó como el “secuestro” de Maduro y Flores. En paralelo, el chavismo convocó a nuevas movilizaciones para exigir su liberación, mientras el propio Maduro, vestido con uniforme de prisión, se declaró “prisionero de guerra” y afirmó que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela.
La situación ha generado preocupación internacional. Naciones Unidas advirtió que la operación militar ordenada por Estados Unidos “socavó principios fundamentales del derecho internacional” y dejó decenas de víctimas mortales.
Un gobierno interino bajo vigilancia y amenazas
El presidente Trump advirtió públicamente que Delcy Rodríguez “pagará un precio muy alto” si no cumple con las condiciones impuestas por Washington. Analistas y exfuncionarios estadounidenses coinciden en que su margen de autonomía es limitado y que su permanencia depende de su capacidad para satisfacer demandas clave relacionadas con el combate al narcotráfico, la política energética y el alineamiento internacional de Venezuela.
Figuras centrales del chavismo, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, permanecen en sus cargos, lo que refuerza la percepción de un gobierno frágil y con tensiones internas.
Agenda inmediata y presiones externas
De acuerdo con fuentes citadas por medios internacionales, Washington exige tres acciones inmediatas: reforzar el combate al tráfico de drogas, expulsar a agentes de países considerados adversarios de Estados Unidos —como Irán y Cuba— y frenar los envíos de petróleo a rivales geopolíticos.
Además, se espera que Rodríguez facilite un proceso hacia elecciones “libres” y, eventualmente, abandone el poder, aunque no existen plazos definidos.
La mandataria interina ya envió una primera carta a Trump en la que aboga por una relación “equilibrada y de respeto”, centrada en la cooperación y el desarrollo.
Reacciones internacionales: respaldo ruso y cautela europea
Rusia expresó su respaldo a Rodríguez y denunció lo que calificó como “amenazas neocoloniales” contra Venezuela. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirmó que continuará apoyando al gobierno venezolano y defendió el derecho del país a decidir su destino sin interferencias externas.
En contraste, la Unión Europea informó que mantendrá contactos formales con las autoridades de Caracas para proteger sus intereses y principios, pero sin reconocer la legitimidad democrática del gobierno interino. La vocera comunitaria Anitta Hipper reiteró que el bloque considera irregular el proceso que llevó a Rodríguez al poder.
Oposición y críticas a la presidenta interina
La líder opositora María Corina Machado lanzó duras críticas contra Delcy Rodríguez, a quien calificó como una figura clave del aparato represivo y del narcotráfico, además de señalarla como enlace del chavismo con Rusia, China e Irán.
Machado afirmó que Rodríguez carece de credibilidad para encabezar una transición democrática y sostuvo que, en elecciones libres, la oposición obtendría más del 90% de los votos. No obstante, Trump ha descartado públicamente respaldarla como opción de gobierno.
Un mandato provisional con horizonte incierto
La presidencia interina de Delcy Rodríguez tiene una duración máxima de 180 días, periodo en el que deberá equilibrar las presiones de Washington, contener posibles fracturas internas del chavismo y responder a una creciente exigencia internacional de cambios políticos.
Mientras tanto, la crisis venezolana sigue abierta, con un escenario marcado por la incertidumbre, el riesgo de nuevas acciones militares y la disputa por la legitimidad del poder en Caracas.





