• La aerolínea acumula adeudos por más de 150 millones de pesos a agencias de viajes
• Autoridades suspenden su operación por falta de solvencia financiera
• Pasajeros, empresas y trabajadores enfrentan cancelaciones y falta de respuestas
La situación de Magnicharters se ha convertido en un foco de preocupación para el sector turístico y aéreo en México, luego de que suspendiera sus operaciones y dejara pendientes millonarios con agencias de viajes, además de miles de pasajeros afectados.
De acuerdo con la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), la aerolínea mantiene una deuda superior a 150 millones de pesos derivada de paquetes turísticos ya pagados que no pudieron realizarse. Estos servicios incluían vuelos y hospedaje, lo que ha generado un efecto en cadena en el sector.
Jorge Hernández, presidente del organismo, explicó: “Hasta ahora calculamos que les deben a las agencias de viajes hasta 150 millones de pesos por viajes que estaban pagados y no se realizaron. Todas las empresas del sector están siendo afectadas”.
Agencias enfrentan pérdidas y presión de clientes
El impacto económico alcanza directamente a empresas como Viajes Bojórquez. Su director, Armando Bojórquez, señaló que su agencia enfrenta adeudos por aproximadamente 2 millones de pesos correspondientes a paquetes vendidos a cerca de 300 clientes.
“Tenemos negocios totalmente separados. Una cosa es ser familia y otra que me están perjudicando a mí también”, afirmó, al referirse a los vínculos familiares con los propietarios de la aerolínea.
El empresario destacó que la situación lo obliga a responder ante los clientes que ya habían contratado sus viajes: “Estoy siendo afectado, porque ahora debo proteger a mis usuarios; ellos confiaron en mí”.
Además, advirtió que la salida de Magnicharters del mercado representa una pérdida para la competencia, especialmente por su oferta de vuelos accesibles a destinos turísticos.
Intervención de autoridades y suspensión de operaciones
La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) determinó suspender de manera temporal el Certificado de Operador Aéreo (AOC) de la empresa, lo que le impide operar vuelos y comercializar boletos.
Esta decisión se tomó tras una revisión iniciada en enero de 2026, en la que se identificaron problemas financieros. Aunque la aerolínea cumplía con los estándares de seguridad operacional, no acreditó la capacidad económica necesaria para garantizar la continuidad de sus servicios.
La autoridad otorgó un plazo para que la empresa presente un plan correctivo. En caso de no cumplir con los requisitos, se podría proceder a la revocación definitiva de su concesión, lo que implicaría el cierre total de la aerolínea.
Usuarios afectados y falta de atención
La crisis se detonó el 11 de abril, cuando Magnicharters anunció la suspensión de vuelos durante dos semanas por problemas logísticos. Sin embargo, la falta de comunicación posterior agravó la situación.
Las oficinas de la empresa permanecieron cerradas, sus líneas telefónicas sin respuesta y sus mostradores en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México sin atención, lo que incrementó la incertidumbre entre los pasajeros.
La Procuraduría Federal del Consumidor reportó al menos 140 asesorías y 156 llamadas relacionadas con la cancelación de 18 vuelos.
Como respuesta, autoridades federales activaron un plan emergente en coordinación con otras aerolíneas para apoyar a los usuarios afectados en sus traslados.
Presión financiera y conflicto laboral
El contexto económico ha influido en la crisis de la compañía. El incremento en el precio de la turbosina, que aumentó 32.1% en marzo, elevó los costos operativos en la industria aérea.
Magnicharters operaba con pocas rutas, una flota limitada y niveles de ocupación cercanos al 56%, lo que complicaba su rentabilidad. Estas condiciones ya habían sido señaladas como factores de riesgo para su permanencia.
A la situación financiera se suma un conflicto laboral, ya que trabajadores iniciaron un proceso de emplazamiento a huelga por presuntos incumplimientos contractuales, incluyendo adeudos en viáticos.
El futuro de la aerolínea dependerá de su capacidad para demostrar viabilidad financiera ante las autoridades. Mientras tanto, el sector turístico, las agencias y los pasajeros continúan en espera de una solución.





