• Aumenta la comercialización de cemento adulterado en el país
• El material es mezclado con insumos de baja calidad como caliza
• Expertos alertan sobre riesgos estructurales y daños económicos
La industria de la construcción en México enfrenta un problema en expansión: la distribución de cemento adulterado, también conocido como “huachicol de cemento”. Esta práctica ilegal consiste en modificar el producto original mediante la mezcla con materiales de menor calidad, lo que compromete su resistencia y desempeño en obras.
José María Barroso Ramírez, presidente de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), advirtió que este tipo de producto ha incrementado su presencia en el mercado nacional. Señaló que suele ser rebajado con componentes como caliza y distribuido a través de canales informales, lo que dificulta su control.
Red de distribución irregular y engaño al consumidor
El cemento adulterado se comercializa frecuentemente bajo presentaciones que imitan marcas reconocidas, lo que genera confusión entre los compradores. Esta práctica permite colocar el producto en el mercado sin cumplir con normas de calidad ni procesos de verificación.
Además, su venta se concentra en puntos informales donde no existe supervisión, lo que facilita su expansión y reduce la capacidad de las autoridades para detectarlo.
Consecuencias en la resistencia de las construcciones
El uso de este material representa un riesgo directo para la estabilidad de edificaciones. Al no cumplir con estándares técnicos, su aplicación puede derivar en fallas estructurales que comprometen la seguridad de las obras.
Entre los principales efectos se encuentran:
• Grietas en muros, columnas y losas
• Disminución en la capacidad de carga
• Deterioro prematuro de infraestructura
• Posibles fallas graves o colapsos
Estos riesgos impactan tanto a viviendas particulares como a obras públicas y privadas.
Afectaciones a la economía formal
La presencia de cemento adulterado también genera distorsiones en el mercado. Su comercialización ilegal perjudica a empresas que operan bajo normativas y estándares de calidad.
Entre las principales afectaciones destacan el engaño al consumidor, la evasión de regulaciones y la ausencia de garantías sobre el producto. Esto deja a los compradores sin respaldo ante posibles defectos o fallas en las construcciones.
Acciones para contener el problema
Frente a este escenario, la industria cementera y autoridades han planteado reforzar las estrategias de vigilancia para detectar puntos de venta ilegales y frenar la distribución de este material.
El objetivo es asegurar que el cemento utilizado en el país cumpla con las especificaciones técnicas necesarias, protegiendo la seguridad de las construcciones y la integridad de los usuarios.






