• Rigoberto “N” fue detenido por su presunta implicación en el homicidio del dirigente citricultor.
• El presunto criminal encabezaba las extorsiones a productores de limón en Apatzingán.
• Autoridades aseguran que continuarán las investigaciones hasta detener a todos los involucrados.
Detención del presunto asesino
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la captura de Rigoberto “N”, alias El Pantano, presunto jefe de la organización delictiva “Los Blancos de Troya”. Es señalado como responsable directo del asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, ocurrido en Michoacán.
El operativo fue ejecutado por la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Fiscalía de Michoacán y la Secretaría de Seguridad federal. Tras su detención, el presunto criminal fue puesto a disposición del Ministerio Público para definir su situación legal.
De acuerdo con la investigación, El Pantano dirigía el cobro de cuotas de extorsión a los productores limoneros de Apatzingán, operando bajo el mando de “Los Blancos de Troya”, grupo aliado con “Los Viagras” y el Cártel Jalisco Nueva Generación, ambos con fuerte presencia en la región de Tierra Caliente.
El asesinato de Bernardo Bravo
El dirigente limonero Bernardo Bravo Manríquez fue hallado sin vida el 20 de octubre, dentro de su vehículo, en un camino que conduce a la comunidad Los Tepetates, en Apatzingán. La Fiscalía General del Estado informó que el cuerpo presentaba señales de tortura.
Bravo había denunciado públicamente las extorsiones y amenazas del crimen organizado hacia los citricultores. Desde su cargo, impulsó acciones contra el cobro ilegal de cuotas y encabezó protestas para defender a los productores.
También fue el principal organizador del Tianguis Limonero, un mercado que promovía la venta directa del fruto para reducir la dependencia de intermediarios ligados a grupos criminales.
Avance en las investigaciones
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, reveló que Bravo viajó de Morelia a Apatzingán acompañado de su escolta, pero al llegar dejó a su equipo de seguridad y cambió de vehículo. La Fiscalía analiza llamadas y ubicaciones telefónicas para esclarecer su asesinato.
Ramírez Bedolla afirmó que no habrá impunidad y que se trabaja de manera conjunta con autoridades federales. “Era un dirigente honesto y comprometido con su comunidad; su labor es una de las líneas principales de investigación”, señaló.
El secretario de Gobierno, Raúl Zepeda Villaseñor, confirmó que se reforzó la seguridad en Apatzingán y que el operativo se mantendrá para proteger a los productores del Valle de Apatzingán.
Escalada de violencia contra productores
El homicidio de Bernardo Bravo es el quinto registrado contra productores de limón en Michoacán en poco más de un año. Los crímenes han ocurrido en municipios de Tierra Caliente, donde las extorsiones se han vuelto una práctica constante del crimen organizado.
Entre las víctimas recientes están José Luis Aguiñaga Escalera, asesinado en 2024, y el profesor y agricultor Ramón Paz Salinas, quien murió tras la explosión de un artefacto improvisado en enero de 2025.
Productores locales aseguran que los asesinatos buscan infundir miedo en quienes se niegan a pagar cuotas ilegales, aunque afirman que continuarán su lucha por la seguridad y la justicia.
Reacción de las autoridades
El gobernador Ramírez Bedolla condenó el crimen y aseguró que el caso se investiga con rigor. “El asesinato de Bernardo Bravo no quedará impune”, expresó.
El Ayuntamiento de Apatzingán también lamentó los hechos y envió sus condolencias a la familia del dirigente. En su mensaje, llamó a las autoridades competentes a esclarecer el crimen y garantizar la seguridad en el municipio.
Un legado de lucha
Bernardo Bravo, de 41 años, era abogado y presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán. Su padre, Bernardo Bravo Valencia, también fue líder del gremio y murió asesinado en circunstancias similares.
El dirigente deja esposa, hijos y una trayectoria marcada por la defensa de los productores frente al crimen organizado. Su lucha simboliza la resistencia del campo michoacano ante la violencia que afecta a Tierra Caliente.






