El expríncipe Andrés de York, hermano del rey Carlos III, fue detenido en la finca de Sandringham, en Norfolk, en el marco de una investigación por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público relacionada con sus vínculos con Jeffrey Epstein.
La detención fue confirmada por la Policía del Valle del Támesis, que informó del arresto de un hombre de unos sesenta años por sospechas de conducta indebida en función pública. Aunque inicialmente no se identificó al detenido, diversos medios británicos señalaron que se trata del exduque de York.
¿De qué se le acusa?
El eje de la investigación no se limita a su relación personal con Epstein, condenado por delitos sexuales y fallecido en 2019, sino a hechos presuntamente ocurridos cuando Andrés fungía como representante especial del Reino Unido para el Comercio Internacional entre 2001 y 2011.
Las sospechas apuntan a que habría compartido información confidencial con el financiero estadounidense durante el desempeño de ese cargo oficial. Entre los documentos recientemente divulgados en Estados Unidos figuran correos electrónicos que incluirían referencias a reportes comerciales y datos sensibles relacionados con viajes oficiales.
De comprobarse que dicha información era reservada y fue entregada sin autorización, el caso podría configurarse como un delito de abuso de función pública.
La postura del rey Carlos III
Tras conocerse la detención, Carlos III emitió un comunicado en el que afirmó que “la ley debe seguir su curso” y expresó su apoyo a las autoridades para que el proceso sea “completo, justo y adecuado”.
El monarca también subrayó que, mientras continúe la investigación, no hará más comentarios sobre el asunto y que la familia real seguirá cumpliendo con sus deberes institucionales.
En años recientes, Carlos III ha marcado distancia pública respecto a su hermano, especialmente después de que salieran a la luz nuevos detalles sobre su relación con Epstein.
De figura militar a escándalo internacional
Durante décadas, Andrés fue considerado un miembro destacado de la familia real británica. Participó como piloto de helicóptero en la Guerra de las Malvinas en 1982 y posteriormente desempeñó funciones diplomáticas y comerciales.
Sin embargo, su imagen comenzó a deteriorarse en 2019 tras una controvertida entrevista con la BBC en la que intentó explicar su relación con Epstein. La reacción pública fue ampliamente negativa y derivó en su retiro de la vida pública.
Posteriormente, perdió sus títulos militares y patronazgos por decisión de la fallecida Isabel II, y más tarde dejó de utilizar el tratamiento de “Su Alteza Real”.
Además, enfrentó una demanda civil en Estados Unidos presentada por Virginia Giuffre, quien lo acusó de agresión sexual. El caso se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial sin admisión de culpabilidad por parte del expríncipe.
Investigación en curso
La Policía del Valle del Támesis informó que continúan los registros en propiedades vinculadas al detenido y que se ofrecerán actualizaciones conforme avance la investigación.
El proceso marca uno de los episodios más delicados para la monarquía británica en años recientes y podría tener consecuencias legales y reputacionales de gran alcance.
Por ahora, el caso se encuentra en fase de investigación formal, mientras las autoridades determinan si existen elementos suficientes para presentar cargos.






