• Trump ha preguntado en privado por qué EU no debería retirarse del T-MEC, sin confirmar una decisión.
• La revisión obligatoria del acuerdo debe realizarse antes del 1 de julio y podría derivar en una prórroga o en revisiones anuales hasta 2036.
• La sola amenaza de salida aumenta la incertidumbre para inversiones, cadenas de suministro y costos por posibles aranceles.
Qué se sabe de la discusión interna en la Casa Blanca
El presidente Donald Trump ha planteado en conversaciones privadas la posibilidad de que Estados Unidos abandone el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), según personas familiarizadas con el tema. De acuerdo con esas versiones, el mandatario preguntó a sus asesores por qué no debería retirarse del acuerdo que él mismo firmó en su primer mandato, aunque no dijo de forma directa que lo vaya a hacer.
Un funcionario de la Casa Blanca, consultado sobre esas conversaciones, describió a Trump como el responsable de la decisión final y sostuvo que el debate sobre posibles medidas equivale a especulaciones previas a un anuncio del presidente.
Por su parte, un funcionario de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que aprobar de manera automática los términos de 2019 no responde al interés nacional y que la administración busca mantener abiertas las opciones de Trump para negociar y atender los problemas identificados.
Por qué la revisión del T-MEC se volvió un pulso político
El T-MEC contempla una revisión obligatoria antes de una posible prórroga el 1 de julio. Lo que se diseñó como un trámite regular ahora se perfila como una negociación ríspida, en la que Trump busca concesiones comerciales adicionales y también empuja temas no comerciales, como migración, narcotráfico y defensa.
Greer afirmó que el gobierno sostendrá conversaciones por separado con México y Canadá, al considerar que la relación con Canadá es más tensa. En Fox Business, dijo: “En general, estas negociaciones se llevarán a cabo de forma bilateral y por separado. Los mexicanos se muestran bastante pragmáticos en este momento. Hemos tenido muchas conversaciones con ellos. Con los canadienses, la situación es más compleja”.
Entre los puntos que la administración estadounidense considera sensibles, se mencionan reglas de origen más estrictas para bienes industriales, mayor cooperación en minerales críticos, protecciones laborales y acciones contra el dumping.
Qué opciones existen y cómo funcionaría una salida
Si los tres países acuerdan la renovación, el pacto seguiría vigente durante 16 años más. Si no hay acuerdo, se abriría un periodo de revisiones anuales durante una década, hasta su vencimiento en 2036. Además, cualquiera de los socios puede anunciar su intención de retirarse con un aviso previo de seis meses.
Una salida de Estados Unidos sacudiría una de las relaciones comerciales más grandes del mundo, ya que el acuerdo cubre cerca de 2 billones de dólares en bienes y servicios. Incluso la amenaza de retiro eleva la incertidumbre para inversionistas y líderes económicos.
Presión arancelaria y señales mixtas de Trump
En las últimas semanas, Trump ha aumentado la presión sobre Canadá y México con amenazas arancelarias y advertencias vinculadas a decisiones comerciales de sus socios. En paralelo, ha emitido mensajes contradictorios sobre el propio tratado.
Durante una visita a una planta de Ford cerca de Detroit, calificó el acuerdo como “irrelevante” y añadió: “Ni siquiera pienso en el T-MEC”. También dijo: “Quiero que a Canadá y México les vaya bien, pero el problema es que no necesitamos su producto”.
Sin embargo, en mayo pasado, en una reunión con el primer ministro canadiense Mark Carney, Trump adoptó un tono distinto al señalar: “Está ahí, es bueno. Lo usamos para ciertas cosas”, y lo describió como “excelente para todos los países”, aunque advirtió que la renegociación de 2026 se acerca “para ajustarlo o rescindirlo”.
Carney declaró recientemente que sostuvo una conversación “positiva” con Trump y que abordaron la revisión del T-MEC, sin dar detalles.
Qué estaría en juego para México, Canadá y EU
Una eventual salida de Estados Unidos del T-MEC tendría un impacto inmediato al exponer exportaciones mexicanas y canadienses a aranceles estadounidenses más altos. Actualmente, gran parte del comercio bajo el acuerdo mantiene exenciones, con excepciones como el sector automotriz. A largo plazo, la sola posibilidad de abandono podría acelerar el distanciamiento entre los tres países y afectar cadenas de suministro integradas durante tres décadas, particularmente en industrias como la automotriz, manufactura, acero, energía y agricultura.
También se advierte que, si una salida provoca represalias, podrían verse afectadas las exportaciones estadounidenses, en un momento en que el riesgo de aranceles y presiones inflacionarias se cruza con el calendario político rumbo a las elecciones intermedias de noviembre.





