Detrás del debate técnico sobre la ubicación de la terminal del Tren México–Querétaro se libra una batalla entre la vocación logística histórica de la ciudad y los intereses inmobiliarios que buscan reconfigurar el mapa urbano a conveniencia
El Tren México–Querétaro aún no ha llegado, pero ya ha provocado un choque silencioso -y feroz- entre dos visiones de ciudad. Por un lado, la lógica ferroviaria y de movilidad; por el otro, el apetito insaciable del negocio inmobiliario.
La Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), bajo la dirección de Andrés Lajous, ha apostado por una ubicación con sentido técnico: la antigua terminal de Alcanfores, un predio de 12 hectáreas que no solo cuenta con infraestructura instalada, sino con una historia de casi un siglo como núcleo logístico de Querétaro.
No es casualidad que ahí se levantara la primera terminal intermodal del país, en un eje federal concebido para mover mercancías, no para detenerlas por conflictos vecinales.
Pero hay quienes ven en el tren no un medio de transporte, sino una oportunidad especulativa. Desde los márgenes del poder político y empresarial, algunos actores impulsan otra sede para la terminal: el Campo Militar ZM017.
La propuesta, presentada como una solución técnica, carga en realidad con una factura monumental -infraestructura nueva, un puente millonario, afectaciones a la red ferroviaria actual-, pero también con una promesa implícita: revalorizar terrenos adyacentes que, por coincidencia, pertenecen a quienes más defienden esa opción.
La disputa no es menor. Lo que se juega no es sólo el trazo final de un tren de pasajeros, sino el rumbo urbano de Querétaro. ¿Seguirá siendo una ciudad con vocación productiva, anclada en su infraestructura estratégica? ¿O será rediseñada al antojo del negocio inmobiliario disfrazado de modernización?
Mientras tanto, la expansión urbana continúa con fraccionamientos desconectados como Las Teresas, y el transporte de carga -que siempre estuvo ahí primero- es ahora el villano conveniente. La narrativa se invierte: el desarrollo improvisado es intocable, la logística nacional es la que debe replegarse.
En los próximos meses se definirá si Querétaro se mueve por rieles o por intereses. El tren aún no pasa, pero ya hay quienes se quieren subir… aunque sea para torcerle la ruta. ¿Y el gobernador Mauricio Kuri de qué lado está?
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DE FEBRERO A LA FECHA, a una veintena de funcionarios de Tamaulipas y Sinaloa les han cancelado la visa para ingresar a EU.
Resulta que no es único el caso de la gobernadora Marina del Pilar Ávila y su esposo, Carlos Torres. Sin embargo, se desconocen todavía las causas de las cancelaciones, pero ninguno de los involucrados terminará bien, anticipan desde el gobierno federal.
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DESDE LA CÁMARA, personajes afines a Ricardo Monreal han sembrado la idea de que el zacatecano lleva mano en la designación del próximo Auditor Superior, quien en 2026 debe sustituir a David Colmenares.
Para tentar el terreno lanzaron algunos nombres, como el de José Manuel del Río Virgen, uno de los principales operadores de Monreal que hoy tiene un cargo en la Comisión de Vigilancia de San Lázaro.
También filtraron el de Javier Herrera Borunda, presidente de la Comisión de Vigilancia en San Lázaro, así como el de Emilio Barriga, Auditor Especial del Gasto Federalizado de la ASF; y el de la excomisionada del INAI, Julieta del Río Venegas.
Lo cierto es que varios fueron puestos en la lista para quemarlos públicamente, porque en Palacio Nacional y en Morena tienen otros datos.
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EN ESE CONTEXTO, también se ha dicho que la excomisionada Julieta del Río podría incorporarse al gabinete del gobernador zacatecano, David Monreal. Pero hasta el momento no hay nada oficial. Tampoco se le ven muchas ganas a ella. Anda muy activa presentando su libro más reciente por todo el país y en el extranjero, muy lejos de los Monreal.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “En política, nada es casual: si apareces en la lista, alguien te puso ahí para que no llegues”.





