¿Se habría logrado votar sin acordeones?
Tenemos que decir con claridad que el Instituto Nacional Electoral (INE) logró sacar adelante la elección en condiciones adversas, no sólo en medio de la sombra de la manipulación
Esta jornada extraordinaria quedará registrada como el primer intento de México por democratizar el Poder Judicial a través del voto popular. Pero el “experimento inédito” parece que dejó más dudas que certezas, y no por el actuar del Instituto, sino por la ventajosa pedagogía de acordeones utilizada y distribuida por parte del oficialismo.
Tenemos que decir con claridad que el Instituto Nacional Electoral (INE) logró sacar adelante la elección en condiciones adversas, no sólo en medio de la sombra de la manipulación, el acarreo y las irregularidades, que lamentablemente han empañado el gran trabajo y despliegue institucional que realizaron, si no en medio de importante ajetreo político interno del Instituto.
Operar una elección judicial con retos y huecos desde el origen no fue sencillo, y uno de los principales retos fue la enorme cantidad de cargos y boletas en gestión. En la CDMX, por ejemplo, cada persona recibió nueve boletas: seis federales y tres locales, con posibilidad de emitir hasta 57 votos (39 federales y 18 locales). Es decir, una sola boleta no era un voto, sino parte de un complejo entramado de decisiones, ¿Se habría logrado votar sin acordeones?
A pesar de ello, el INE logró una proeza técnica: con un recorte de más de 50% de su presupuesto, capacitó a miles de funcionarios, instaló más de 80 mil casillas, organizó la elección de 881 cargos federales y procesó tres mil 397 candidaturas. Además, se imprimieron 602 millones de boletas, el doble que en procesos anteriores, pero 524.1 millones quedaron en blanco, es decir, sólo 12 de cada 100 boletas fueron utilizadas.
El trabajo del INE, encabezado por Guadalupe Taddei, fue clave, sin embargo, el avance institucional se vio empañado por lo que algunos calificaron como “irregularidades inquietantes”, como la distribución masiva de acordeones, que coincidió en 90?% de las casillas del Tribunal de Disciplina Judicial y en más de 60% en la SCJN.
Aunque el INE remitió estos casos a la FISEL y al Tribunal Electoral, el hecho expuso un fallo en la pedagogía electoral promovida desde el oficialismo.
El 15 de junio, el Consejo General aprobó por mayoría la validez del proceso con 6 votos a favor y 5 en contra. Consejeros como Arturo Castillo, Dania Ravel, Jaime Rivera, Claudia Zavala y Martín Faz advirtieron sobre irregularidades graves, vacíos de elegibilidad y la inverosímil uniformidad del voto.
Finalmente, en medio del debate, el INE declaró válida la elección judicial, pues de las 881 casillas reportadas con anomalías, más de 82 mil estuvieron libres de irregularidades, lo que ha causado ciertamente descontento en el ojo público.
Lo cierto es que el INE demostró que puede sostener procesos complejos con rigor técnico y compromiso institucional, pero el verdadero desafío será garantizar que ese esfuerzo no sea opacado por estrategias políticas que reducen el voto a una simulación





