Nueva Caledonia, un territorio francés en el Pacífico, está atravesando una grave crisis con violentas protestas. Las manifestaciones, que comenzaron hace más de una semana, han dejado calles bloqueadas, autos incendiados y negocios saqueados. La causa principal es una reforma electoral aprobada en París que la mayoría indígena, cerca del 40% de la población, rechaza.

Violencia y estado de emergencia
Las protestas han resultado en al menos siete muertos, incluidos tres policías, y cientos de heridos. La situación ha llevado a evacuar a muchos turistas por vía aérea. Ante la violencia, las autoridades declararon el estado de emergencia el miércoles pasado y el presidente Emmanuel Macron viajó desde París en un vuelo de 24 horas.
Desde Numea, la capital, Macron describió la situación como un “movimiento de insurrección sin precedentes” y anunció el envío de 3,000 policías. También prometió revisar la reforma electoral en un mes para calmar las tensiones y reiniciar el diálogo.
Redes sociales y organización de protestas
El gobierno francés afirmó que las protestas se coordinaron a través de TikTok, lo que provocó una respuesta masiva de la población. A pesar de la falta de pruebas claras, el gobierno bloqueó la red social en Nueva Caledonia.
Historia y tensiones actuales
Nueva Caledonia, situada a unos 1,500 kilómetros al este de Australia, tiene una población de 270,000 personas, incluyendo indígenas kanak (41%) y europeos (24%). La anexión del archipiélago por Francia en 1853 y su uso como colonia penal han causado tensiones históricas.
El Acuerdo de Numea de 1998 otorgó mayor autonomía a los kanak, permitiendo votar solo a quienes vivían en Nueva Caledonia en 1998 y sus descendientes. Sin embargo, una reciente propuesta permitiría votar a todos los residentes de los últimos 10 años, lo que los líderes independentistas temen podría reducir el poder electoral de los kanak.
Futuro incierto
El presidente Macron ha priorizado la restauración de la normalidad y ha llamado al diálogo. Aunque prometió que la reforma no entrará en vigor hasta finales de junio, su futuro es incierto. La situación en Nueva Caledonia es crucial para Macron, especialmente con la creciente influencia de China en la región del Pacífico.
El Frente de Liberación Nacional Kanak y Socialista (FLNKS) ha rechazado la reforma electoral, pero también ha llamado a la calma. Macron ha sugerido la posibilidad de un nuevo referéndum sobre el estatus del territorio si se llega a un acuerdo.





