Hay batallas que se libran con boletas y otras que se libran a puerta cerrada, y en el partido guinda la segunda ya lleva meses de ventaja. Mientras el país mira hacia junio de 2027, los verdaderos golpes no vienen de la oposición, sino de sus propias filas
Este jueves inicia el proceso electoral 2027, y Morena ya sabe que la batalla contra la oposición será la menor de sus preocupaciones. Desde hace meses libra, puertas adentro, la disputa más intensa de su historia: grupos y corrientes se pelean encarnizadamente 17 gubernaturas.
El fuego amigo dejó de ser excepción para volverse rutina. Gobernadores y aspirantes suben el tono de los ataques sin distinguir la camaradería. Y no son golpes menores: cada exhibida se lleva reputaciones y trayectorias enteras.
Ahí está Mara Lezama, gobernadora de Quintana Roo, exhibida por viajar en aviones privados y llevar una vida de paseo permanente. Salió a desmentir todo. Pero la duda, como siempre, se quedó pegada.
El caso más sonado es Sinaloa. Rubén Rocha fue obligado a “renunciar”, y su amigo de mil batallas, el senador Enrique Inzunza, terminó defenestrado. Que las acusaciones sobre su relación con el narco sean ciertas o no, está por probarse; el hecho es que ya quedaron fuera de la sucesión.
Tlaxcala se convirtió en otro cuadrilátero. De un lado, la gobernadora Lorena Cuéllar, con Alfonso Sánchez como su apuesta; del otro, la senadora Ana Lilia Rivera. Pero el daño colateral cayó sobre la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez, y su prometido, Iván García Juárez, procurador ambiental del estado.
Fueron exhibidos por una vida de lujos que no corresponde a sus ingresos. Intentaron explicarse. No lo lograron, y el golpe terminó salpicando a la gobernadora y a su candidato.
En Baja California Sur la pelea es entre el oficialismo, con Milena Quiroga a la cabeza, y los petistas de Christian Agúndez, sobre quien ya corre el rumor -conviene decirlo así, como rumor- de presuntos vínculos con el narco. Aquí incluso la oposición prefirió hacerse a un lado.
En Zacatecas, David Monreal apuesta todo por Verónica Díaz, contra todos los demás, incluido el puntero de las encuestas, Ulises Mejía, y la senadora petista Geovanna Bañuelos, ambos aislados de la estructura y los apoyos del partido en el estado.
Sonora vive una versión de menor intensidad: el gobernador Alfonso Durazo “trabaja” dos cartas, la senadora Lorenia Valles y el emecista Luis Donaldo Colosio, desenlace que pronto veremos porque en Morena advirtieron que no permitirá que se salga con las suyas.
Otra entidad metida en problemas es Baja California, en donde la gobernadora Marina del Pilar Ávila está bajo el torpedeo del ex gobernador Jaime Bonilla, pero esta semana él recibió un revés después de que publicaron un supuesto acuerdo de la senadora Julieta Ramírez, su aliada, con el gobierno de EU.
Con ese telón de fondo, en los próximos días, el partido que comanda Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, como presidenta de la Comisión de Elecciones, darán a conocer los nombres de sus precandidatos.
Pero antes de eso, el partido tendrá que resolver algo más delicado: administrar egos, poderes locales y caprichos personales que ya pusieron los intereses de unos cuantos por encima del proyecto de transformación.
Desde Palacio Nacional ya advirtieron: eso no lo van a dejar pasar. Y menos sin una consecuencia que sirva de escarmiento para los indisciplinados. Quiérase o no, la Ruta 2027 empieza con Morena en guerra contra su peor enemigo: ella misma.
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ENTRE MILITANTES DE MC en Nuevo León existe preocupación, ya que hasta la fecha no se sabe quién será el candidato al gobierno del estado.
Los finalistas para relevar a Samuel García son Mariana Rodríguez, su esposa; Miguel Ángel “Mike” Flores, secretario de Gobierno; Félix Guadalupe Arratia, secretario de Igualdad e Inclusión; y Héctor García, alcalde de Guadalupe.
No hay una definición aún, pero sí una preocupación: “Si no nos ponemos de acuerdo, no gana Morena, gana Adrián de la Garza”. No es algo menor. Es el principal adversario de Samuel García.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Morena no está en campaña contra la oposición, está en guerra civil”.





