• Israel amplía bombardeos sobre infraestructura estratégica iraní en Teherán e Isfahán.
• Irán responde con misiles y drones contra posiciones de Estados Unidos y aliados en el Golfo.
• La OTAN intercepta un proyectil rumbo a Turquía y crece la tensión en el estrecho de Ormuz.
El conflicto armado en Medio Oriente alcanzó su quinto día con una intensificación de ataques cruzados entre Israel e Irán, así como acciones que han involucrado directa o indirectamente a Estados Unidos y a varios países del Golfo.
Ataques estratégicos en territorio iraní
Israel confirmó el lanzamiento de una ofensiva aérea de gran escala contra objetivos considerados clave en Teherán. De acuerdo con fuentes militares, los bombardeos se dirigieron contra centros de mando vinculados con la Guardia Revolucionaria y otras estructuras de seguridad del Estado iraní.
Entre los blancos alcanzados también se encuentran instalaciones en Isfahán, ciudad donde operan complejos relacionados con el programa de misiles y el desarrollo nuclear. Autoridades israelíes sostienen que uno de los objetivos fue un centro de almacenamiento y lanzamiento de misiles balísticos de largo alcance.
Asimismo, el Ejército israelí aseguró haber derribado un avión de combate iraní en la capital. Esta versión no ha sido confirmada por fuentes independientes.
Respuesta iraní en el Golfo Pérsico
En reacción a los bombardeos, Irán lanzó misiles y drones hacia distintos puntos estratégicos en el Golfo Pérsico. Catar confirmó que uno de los proyectiles impactó en la base aérea de Al Udeid, donde se encuentran fuerzas estadounidenses, mientras otro fue interceptado por sistemas de defensa.
Arabia Saudí informó la neutralización de varios drones que ingresaron a su espacio aéreo. En Kuwait, la caída de fragmentos de un proyectil causó la muerte de una menor en una zona residencial.
En Emiratos Árabes Unidos, un dron provocó un incendio en las inmediaciones del consulado estadounidense en Dubái, sin que se reportaran víctimas.
Intervención defensiva de la OTAN
La OTAN confirmó la intercepción de un misil balístico iraní que se dirigía hacia territorio turco tras sobrevolar Irak y Siria. Los restos cayeron en la provincia de Hatay sin causar daños personales.
La alianza atlántica reiteró su postura de defensa colectiva, aunque autoridades estadounidenses precisaron que el incidente no activa por ahora mecanismos adicionales de respuesta militar conjunta.
Tensión marítima y riesgo energético
La situación también se agravó en el estrecho de Ormuz, ruta clave para el comercio mundial de petróleo. Un buque mercante fue alcanzado por un proyectil que generó un incendio en la sala de máquinas; la tripulación fue evacuada sin heridos.
Ante el riesgo para la navegación comercial, Estados Unidos analiza brindar escolta militar a embarcaciones que crucen la zona. Desde Teherán, funcionarios advirtieron que podrían bloquear la salida de crudo si continúan los ataques.
Uso de armamento de largo alcance
El Mando Central estadounidense informó que empleó por primera vez en combate misiles de precisión de largo alcance durante una operación militar reciente. Washington asegura haber destruido múltiples embarcaciones y objetivos militares iraníes desde el inicio de la ofensiva.
El Pentágono confirmó la muerte de seis soldados estadounidenses en acciones atribuidas a represalias iraníes.
Impacto humanitario y daños patrimoniales
Organizaciones internacionales estiman que el número de víctimas en Irán supera el millar, incluidos civiles y menores de edad. La crisis humanitaria se agrava con el desplazamiento de familias en distintas ciudades.
La UNESCO expresó preocupación por posibles afectaciones a sitios históricos. Entre ellos se encuentra el Palacio de Golestán, en Teherán, que habría sufrido daños por explosiones cercanas.
Evacuaciones y presión diplomática
Varios países han iniciado operativos para evacuar a sus ciudadanos. Estados Unidos, Australia y Japón confirmaron la salida de cientos de personas desde puntos considerados de alto riesgo.
En el ámbito político, distintos líderes internacionales han llamado a la contención ante el temor de que el conflicto derive en una confrontación regional de mayores dimensiones.
Mientras continúan los intercambios militares, Washington ha señalado que las operaciones podrían extenderse durante semanas con el objetivo de debilitar la capacidad estratégica iraní.





