PAN y MC evalúan alianzas parciales en gubernaturas y diputaciones para ganar espacios a Morena. El PRI queda fuera, mientras que en Palacio Nacional anticipan un frente más de conveniencia que de convicciones
Movimiento Ciudadano y el PAN sienten pasos en la azotea. El 2027 no pinta como un paseo electoral, y por eso, de manera casi quirúrgica, ambos partidos ya tejen un acuerdo para ir juntos a las urnas.
Lo que no esperaban es que el gobierno exhibiera el rompimiento entre Acción Nacional y el PRI de Alejandro Moreno, Alito.
La jugada expuso el nuevo mapa: los panistas no quieren saber nada de los tricolores, y los naranjas, tampoco.
El PAN, bajo el mando de Jorge Romero, está convencido de que su supervivencia pasa por abrir candidaturas a la sociedad civil y por aliarse con fuerzas que le permitan reposicionarse.
La meta es clara: en 2027 estarán en juego 17 gubernaturas y la renovación de la Cámara de Diputados, un terreno en el que Acción Nacional quiere disputar la mayoría a Morena en San Lázaro.
El Movimiento Ciudadano de Jorge Álvarez Máynez también sabe que necesita refuerzos.
Tiene el reto de retener la gubernatura de Nuevo León tras la decepcionante gestión de Samuel García, y busca oportunidades en estados como Campeche, donde difícilmente podría ganar sin el impulso de otro partido.
Por ejemplo, en el tablero se analiza la posibilidad de que en Zacatecas vayan con el propio Álvarez Máynez o el alcalde de la capital, el panista Miguel Ángel Varela. Uno más es que el senador Luis Donaldo Colosio se pase a Morena para contender por la gubernatura de Sonora, donde su marca pesa y tiene una relación casi familiar con el actual gobernador Alfonso Durazo.
El senador Clemente Castañeda ya salió a matizar: no hay un acuerdo formal con el blanquiazul y todo dependerá de los resultados de la Reforma Electoral.
Aun así, en Palacio Nacional dan por hecho que la alianza –bautizada como MCPAN– se dará en algunos estados y diputaciones. El objetivo es evidente: desplazar al PRI y arrebatarle posiciones a Morena.
Con el PRI debilitado y Alito Moreno bajo la mira de la 4T, naranjas y azules saben que el tiempo de definiciones llegó.
Con todo esto, la política mexicana vuelve a demostrar que las alianzas no nacen del amor, sino de la necesidad.
***
DESDE HACE MÁS DE UN AÑO, el panista Ricardo Rubio encabeza la Comisión de Protección a Periodistas en el Congreso de la CDMX. Sin embargo, su gestión ha pasado desapercibida: no se ha reunido con la fuente, no ha dialogado con el gremio ni ha mostrado interés por el bienestar de quienes ejercen esta profesión en condiciones cada vez más riesgosas.
La comisión, llamada a ser un espacio clave para garantizar derechos y seguridad a periodistas, se ha convertido en un organismo sin voz ni acción. El silencio y la inacción de Rubio contrastan con la urgencia de atender las amenazas que enfrenta el sector.
***
PARA EL INE, que encabeza Guadalupe Taddei, quedó cerrada la investigación contra consejeros acusados de posponer actividades relacionadas con la revocación de mandato durante el gobierno de López Obrador.
El titular del Órgano Interno de Control (OIC), Víctor Hugo Carvente, enviará el expediente al Tribunal de Justicia Administrativa para que resuelva lo que corresponda.
El caso formaba parte de un expediente reservado que debía mantenerse en secrecía, pero fue hecho público por la consejera Dania Ravel, al denunciar una venganza contra ella y algunos colegas.
Dentro del INE advierten que el titular del OIC no sanciona faltas, sólo debía notificar y remitir el expediente para desahogar el rezago de pendientes. En pocas palabras: asunto cerrado.
***
Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “El PRI ya no es el fiel de la balanza: es el lastre que nadie quiere cargar”.





