• Primer encuentro cara a cara tras décadas, con Pakistán como mediador
• Irán exige alto el fuego regional y liberación de activos bloqueados
• Washington advierte sobre posible ofensiva si fracasan las negociaciones
Las delegaciones de Irán y Estados Unidos iniciaron en Islamabad un proceso de negociación directa considerado histórico, al tratarse del contacto de más alto nivel entre ambas naciones desde 1979. El diálogo se desarrolla con la mediación de Pakistán y bajo una tregua temporal de dos semanas, en medio de un clima de fuerte tensión regional.
Durante la jornada, ambos equipos sostuvieron primero reuniones por separado con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, antes de avanzar hacia conversaciones cara a cara. La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente JD Vance, mientras que la representación iraní es liderada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
Aunque no se han revelado detalles específicos de los acuerdos discutidos, fuentes diplomáticas confirmaron que el diálogo avanzó de planteamientos generales a aspectos técnicos, con la participación de especialistas de ambas partes.
Condiciones de Irán para avanzar en el acuerdo
Teherán ha puesto sobre la mesa una serie de exigencias clave para continuar con las negociaciones. Entre ellas destacan el control del estrecho de Ormuz, la liberación de activos iraníes congelados —estimados en más de 100 mil millones de dólares— y un alto el fuego que incluya no solo su territorio, sino también escenarios como Líbano.
Autoridades iraníes han insistido en que la tregua debe ser “real” y han advertido que se mantienen atentos a cualquier violación, con capacidad de respuesta inmediata tanto en el ámbito militar como diplomático.
Postura de Estados Unidos y presión militar
Desde Washington, la postura se mantiene firme. El presidente Donald Trump advirtió que, en caso de no alcanzarse un acuerdo, Estados Unidos está preparado para reanudar la ofensiva militar en la región. Incluso anunció el reforzamiento de su capacidad bélica en Medio Oriente.
En la misma línea, JD Vance señaló que existe disposición para negociar, pero advirtió que cualquier intento de engaño por parte de Irán será respondido con dureza por el equipo estadounidense.
Además, versiones desde medios iraníes sobre un posible desbloqueo parcial de activos como gesto de buena voluntad fueron rechazadas por autoridades estadounidenses.
Islamabad, bajo máxima seguridad
La capital paquistaní se encuentra bajo un despliegue de seguridad sin precedentes. La llamada “Zona Roja”, donde se ubican las sedes gubernamentales y el hotel Serena —escenario de las negociaciones—, permanece completamente blindada.
Las calles cercanas fueron cerradas y el acceso restringido, mientras la prensa internacional sigue los acontecimientos desde puntos habilitados por el gobierno local.
Escalada paralela en Líbano complica el diálogo
El proceso diplomático ocurre en paralelo a una intensificación del conflicto en Líbano, donde ataques recientes han dejado al menos diez muertos en el sur del país. Irán sostiene que este frente debe incluirse en cualquier acuerdo de cese de hostilidades, postura que no ha sido aceptada por Estados Unidos ni por Israel.
Esta situación añade complejidad a las negociaciones, que podrían extenderse más allá de lo previsto inicialmente para resolver aspectos técnicos y políticos pendientes.
Desconfianza y expectativas moderadas
Aunque ambas partes han manifestado disposición al diálogo, persiste una profunda desconfianza. Qalibaf recordó que experiencias previas han estado marcadas por incumplimientos, mientras que desde Washington se mantiene la presión para lograr concesiones rápidas.
Pakistán, por su parte, busca consolidar un acuerdo que garantice estabilidad regional, en un contexto donde su propia seguridad energética depende del tránsito por el estrecho de Ormuz.






