- Habitantes y líderes de Groenlandia califican como ofensivas las declaraciones de Trump sobre una posible ocupación.
- Trump amenaza con aranceles a países que se opongan a su plan de control sobre la isla.
- Dinamarca, Groenlandia y legisladores de EU insisten en que el futuro del territorio debe decidirlo su población.
Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de tomar el control de Groenlandia, incluso por la fuerza, han generado un fuerte rechazo entre la población de la isla ártica, que denuncia una narrativa despectiva y una presión política que afecta la vida cotidiana de sus habitantes.
Groenlandia es un territorio semiautónomo de Dinamarca, y en las últimas semanas se ha convertido en un foco de tensión geopolítica por la insistencia de Trump en que Estados Unidos “necesita” la isla por razones de seguridad nacional.
“Nos desvirtúa como pueblo”
Las declaraciones del mandatario estadounidense, quien minimizó la capacidad defensiva de Dinamarca en Groenlandia al compararla con “dos trineos de perros”, fueron percibidas como ofensivas por ciudadanos locales.
Mari Laursen, estudiante de derecho y ex trabajadora del sector pesquero, afirmó que ese tipo de comentarios “desvirtúan al pueblo groenlandés” y desconocen la historia de cooperación entre Groenlandia y Estados Unidos. Recordó que durante la Segunda Guerra Mundial, cazadores locales colaboraron con el ejército estadounidense utilizando trineos de perros para detectar movimientos nazis en la isla.
“El entorno ártico es muy distinto. Hay lugares donde un trineo de perros es más eficaz que barcos de guerra o helicópteros”, explicó.
Rechazo a la narrativa de amenazas externas
Trump ha sostenido que buques rusos y chinos operan de forma creciente en aguas cercanas a Groenlandia. Sin embargo, varios habitantes consultados desestimaron esa versión.
Lars Vintner, ingeniero de calefacción, señaló que nunca ha visto presencia rusa o china en la zona. “Somos apenas 57 mil personas. Yo navego y cazo cada verano y no veo barcos rusos ni chinos aquí”, dijo.
Temor a intereses económicos
Para algunos jóvenes groenlandeses, la insistencia de Trump responde más a intereses económicos que a seguridad. Maya Martinsen, empleada de tienda de 21 años, afirmó que Estados Unidos ve a Groenlandia como un “intercambio comercial” por sus reservas de petróleo y minerales aún sin explotar.
Aun así, valoró como positivo que funcionarios estadounidenses, daneses y groenlandeses se reunieran recientemente en la Casa Blanca y expresó alivio por el respaldo militar de Dinamarca y sus aliados. “Es importante que quienes trabajan más de cerca con nosotros envíen apoyo”, señaló.
Defensa del modelo social groenlandés
Tuuta Mikaelsen, estudiante de 22 años, afirmó que no desea que Groenlandia pase a manos de Estados Unidos. “Aquí tenemos leyes, sistema de salud y servicios públicos gratuitos. No quiero que Estados Unidos nos quite eso”, sostuvo.
Desde el Parlamento groenlandés, el diputado opositor Juno Berthelsen, del partido independentista Naleraq, hizo un llamado a mantener el diálogo diplomático y a evitar cualquier retórica de intervención militar.
Trump amenaza con aranceles
En paralelo, Trump advirtió que podría imponer aranceles a países que se opongan a su plan de control sobre Groenlandia. Durante un evento en la Casa Blanca, reiteró que la isla es clave para la seguridad nacional de Estados Unidos y aseguró que, sin su control, existe un “vacío estratégico”.
Estas declaraciones generaron reacciones en el Congreso estadounidense. Legisladores republicanos y demócratas subrayaron que Groenlandia debe ser vista como un aliado, no como un activo.
La senadora Lisa Murkowski afirmó que la mayoría de los estadounidenses se oponen a la idea de adquirir Groenlandia, mientras que el senador Chris Coons destacó que cualquier decisión sobre el futuro de la isla debe recaer en su población.
Punto muerto diplomático
Aunque Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos acordaron crear un grupo de trabajo para gestionar la disputa, el desacuerdo persiste. Autoridades danesas han reconocido un “desacuerdo fundamental” con Washington, mientras Groenlandia insiste en que su soberanía no está en negociación.






