La llegada de la histórica locomotora de vapor, conocida como La Emperatriz 2816, despertó una enorme expectación en la Ciudad de México. Las calles se abarrotaron de personas ansiosas por presenciar su paso, provocando filas kilométricas y el cierre temporal de varias vías en la alcaldía Miguel Hidalgo.
Desde las primeras horas del día, familias enteras, grupos de amigos e incluso adultos mayores se congregaron en lugares estratégicos como Avenida Río San Joaquín, Ferrocarril de Cuernavaca y Laguna de Mayrán, entre otros, para obtener la mejor vista de La Emperatriz 2816. Equipados con sombreros y paraguas para protegerse del calor de 31 grados, esperaban emocionados el paso del icónico tren.
Las personas se agolparon en puntos estratégicos para conseguir una visión privilegiada de La Emperatriz 2816. Incluso, algunos residentes ofrecieron la oportunidad de tomar fotografías desde lugares elevados, previo pago de una tarifa simbólica.
Para muchos, este evento tuvo un significado especial. Salvador Reséndiz, evocó con nostalgia los días en que la comunidad de la colonia Guerrero estaba estrechamente ligada al ferrocarril. Por otro lado, Adrián Ramírez, un ex-maquinista, esperaba ansioso ver de cerca la locomotora que una vez formó parte de su vida laboral.
Con una gran expectación y emoción, la locomotora ‘La Emperatriz 2816’ continúa su camino hacia Canadá, dejando un recuerdo imborrable en la memoria de los habitantes de la Ciudad de México.






