Ajuste al alza para México
El Fondo Monetario Internacional (FMI) corrigió su previsión para la economía mexicana en 2025, pasando de una contracción de -0.3% estimada en abril a un ligero crecimiento de 0.2%. Para 2026, mantuvo su proyección en 1.4%.
Este cambio refleja una moderación en la tensión arancelaria, aunque el organismo advierte que la falta de avances en acuerdos comerciales y un eventual repunte de tarifas podrían frenar la actividad económica.
Panorama global con leves mejoras
En su informe actualizado de Perspectivas Económicas Mundiales, el FMI proyecta un crecimiento global de 3% para 2025 (frente al 2.8% anterior) y de 3.1% para 2026. La inflación mundial bajaría a 4.2% en 2025 y a 3.6% en 2026.
Sin embargo, el organismo advierte que la incertidumbre sigue siendo elevada. Las tensiones geopolíticas podrían afectar las cadenas de suministro e impulsar los precios de materias primas, al tiempo que los déficits fiscales podrían generar un alza en las tasas de interés a largo plazo.
Impacto de aranceles de Trump
El FMI alertó que los nuevos aranceles propuestos por el presidente estadounidense Donald Trump representan una amenaza para sectores estratégicos en México, como el cobre, las manufacturas y la agricultura.
Estas medidas también afectarían a otras economías exportadoras de la región, como Chile, Perú y Brasil, con implicaciones para el comercio regional y la competitividad global.
Latinoamérica: crecimiento limitado con desafíos estructurales
Para América Latina y el Caribe, el FMI ajustó su estimación de crecimiento para 2025 a 2.2% (desde 2%) y mantuvo su pronóstico para 2026 en 2.4%.
El organismo señala que la región enfrenta obstáculos derivados de la desaceleración del comercio mundial, la alta deuda pública y la fragilidad fiscal en economías clave como Brasil y Estados Unidos, lo que podría endurecer las condiciones financieras.
Proyecciones por país
- Brasil: crecería 2.3% en 2025 y 2.1% en 2026
- Argentina: repuntaría con un avance del 5.5% en 2025 y 4.5% en 2026
Aunque el reporte no hace referencia directa al nuevo arancel del 50% que Trump planea imponer a exportaciones brasileñas desde el 1 de agosto, sí subraya el impacto potencial de las tensiones políticas sobre las decisiones comerciales.





