- El presidente del Senado reconoció que adquirió la propiedad con financiamiento hipotecario.
- Rechazó acusaciones de vínculos con el crimen organizado y pidió pruebas.
- Defendió que su patrimonio es fruto de su trabajo político y de su actividad en redes sociales.
La compra de la vivienda
Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado, confirmó la adquisición de una casa en Tepoztlán, Morelos, con un valor estimado de 12 millones de pesos. Explicó que la residencia, de más de mil 200 metros cuadrados y rodeada de jardines, fue rentada durante cuatro años antes de ser comprada en 2024 mediante un crédito hipotecario.
El legislador aseguró que sus ingresos como senador, sumados a los que obtiene por su canal de YouTube, le permiten cubrir las mensualidades. “Es una casa que compré a crédito, con mi trabajo puedo pagarla y la estoy pagando”, dijo.
Un patrimonio exhibido públicamente
Fernández Noroña recordó que él mismo ha mostrado la vivienda en redes sociales desde 2022, cuando publicó un recorrido en video. En esas imágenes se observan tres recámaras, una oficina, un espacio para transmisiones en vivo, comedor, cocina y jardines decorados con artesanías de diversos estados del país.
El senador calificó la propiedad como “una casa de nivel medio” y rechazó que se trate de una mansión ostentosa.
Críticas y respuesta del senador
La revelación de la compra generó críticas, especialmente en un contexto donde la presidenta Claudia Sheinbaum promueve la austeridad y la “justa medianía”. Ante los señalamientos, Fernández Noroña respondió que su patrimonio es legítimo y construido con esfuerzo.
“Mucho hemos trabajado para tener lo que tenemos política y personalmente. Nadie me ha regalado nada”, afirmó.
Rechazo a acusaciones de vínculos con el narco
El legislador negó cualquier relación con el crimen organizado y retó a sus críticos a presentar pruebas. “Que revisen mis cuentas, que investiguen lo que quieran. Absolutamente nada me lo ha dado un grupo criminal”, subrayó.
También dijo no temer a declaraciones de narcotraficantes que actualmente enfrentan juicios en Estados Unidos: “Lo que digan allá tiene que comprobarse aquí, en México”.






