- EU ordena a sus embajadas reportar políticas de aborto, eutanasia, diversidad e identidad de género en cada país.
- Washington argumenta que estas prácticas forman parte de “ideologías destructivas” vinculadas a violaciones de derechos humanos.
- Las directrices se integrarán en los informes anuales del Departamento de Estado sobre la situación global de derechos humanos.
Revisión diplomática reforzada
El gobierno de Estados Unidos instruyó a sus embajadas a registrar de manera puntual las políticas públicas de los países donde operan, especialmente aquellas relacionadas con aborto, eutanasia, procesos de cambio de sexo en menores y programas de diversidad e inclusión.
Las nuevas disposiciones del Departamento de Estado serán incorporadas en los informes anuales sobre derechos humanos.
Argumentos del gobierno estadounidense
El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, señaló que en los últimos años han surgido “ideologías destructivas” que, a su juicio, han permitido violaciones a los derechos humanos.
Indicó que la administración de Donald Trump no permitirá que prácticas como “la mutilación de niños”, las restricciones a la libertad de expresión o políticas laborales discriminatorias queden sin registro ni seguimiento.
Indicadores que deberán reportar las embajadas
Las directrices ordenan documentar:
- Financiamiento estatal a abortos o medicamentos abortivos.
- Número total de interrupciones voluntarias del embarazo.
- Programas de diversidad, equidad e inclusión considerados como acciones afirmativas.
- Casos de presión hacia personas para acceder a la eutanasia.
- Procesos de transición de género en menores, definidos por Washington como “mutilación química o quirúrgica”.
- Restricciones a la libertad de expresión y violaciones a la libertad religiosa, en particular casos de antisemitismo.
- Prácticas que permitan o favorezcan flujos migratorios masivos o irregulares.
En el contexto de una disputa ideológica
Estas instrucciones forman parte de la ofensiva del presidente Trump contra lo que denomina “wokismo”, una etiqueta que el mandatario utiliza para referirse a posturas progresistas.
El cambio ya se reflejó en el informe global sobre derechos humanos publicado en agosto, el cual omitió las secciones dedicadas a derechos LGBTI+ y corrupción que eran comunes en administraciones anteriores.





