La principal terminal aérea de la capital llevaba años esperando una transformación real. La justa mundialista fue el pretexto perfecto y el resultado, una sorpresa
El Mundial de Futbol 2026 dejó en México algo más que goles y emociones. En el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la Copa del Mundo fue el detonador de una transformación tecnológica que llegó para quedarse y lo acerca a los estándares de los grandes aeropuertos del mundo.
Durante el torneo, las dos terminales procesaron alrededor de 125 mil pasajeros diarios en una temporada donde el tráfico internacional ya mostraba señales claras de crecimiento.
La pregunta era si la infraestructura aguantaría. La respuesta fue sí y con mejoras que cambiaron la experiencia del viajero de manera visible.
Los cambios más notables están en los filtros migratorios automatizados E-Gates, capaces de completar un proceso de acceso en aproximadamente 20 segundos.
A eso se suman nuevos sistemas de validación documental mediante códigos QR e identificaciones oficiales, equipos de inspección de equipaje con rayos X de última generación y bandas de reclamo renovadas. El objetivo era claro: menos filas, menos espera, más capacidad.
Pero la modernización no se quedó en las terminales. Uno de los cambios más relevantes ocurrió en la seguridad vehicular y de carga. Se instalaron tres equipos tipo portal —arcos de gran altura capaces de escanear hasta 100 camiones por hora sin detener su marcha— en los principales accesos operacionales.
Se añadió además un vehículo móvil de inspección por retrodispersión para revisar unidades que no puedan pasar por los arcos. Tecnología de punta que hasta hace poco solo se veía en aeropuertos de primer mundo.
A todo esto se suma un nuevo Sistema Integral de Gestión Aeroportuaria que automatiza funciones y mejora la coordinación entre aerolíneas, autoridades y operadores, y una red Wi-Fi 7 gratuita, capaz de atender simultáneamente a miles de usuarios con velocidades de alto rendimiento.
Contrario a lo que muchos críticos del gobierno esperaban, el AICM salió del Mundial mejor de lo que entró.
La tecnología ya está instalada y el reto ahora es más exigente que cualquier partido: mantenerla, actualizarla y convertirla en parte permanente de una nueva cultura de operación, seguridad y servicio. Porque de nada sirve tener infraestructura de primer mundo si la operación sigue siendo de otro tiempo.
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CONSTERNACIÓN, enojo y frustración generó entre la sociedad zacatecana el asesinato de 10 personas el fin de semana. Las víctimas ya fueron identificados como funcionarios y empresarios.
Y del gobernador morenista David Monreal ni sus luces. Mandó a su secretario de gobierno, Rodrigo Reyes, a dar la cara, mientras diversos sectores externaban fuertes críticas por considerar este suceso como un golpe al corazón de la sociedad y un mensaje muy duro para todas las autoridades.
Entre los fallecidos se encontraban cuatro empresarios fresnillenses, dos funcionarios del mismo municipio, un constructor de Zacatecas y un ex presidente municipal y empresario de Sombrerete.
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SAMUEL GARCÍA no termina de salir de problemas. Esta vez, Andrés Mijes, alcalde con licencia de Escobedo, interpuso dos denuncias en su contra ante la Auditoría General de Nuevo León.
La primera es por una presunta falta administrativa grave en la obra del distribuidor vial conocido como el “Triángulo Norte”. Mijes solicitó al auditor Alejandro Reynoso investigue la aplicación de 488 millones de pesos y determine si la inversión cumplió con sus objetivos.
La segunda querella es por una presunta falta administrativa grave relacionada con la administración, aplicación y destino de recursos del gobierno estatal.
El demandante pide que se investigue la recaudación y el destino de los impuestos verdes, el Fideicomiso para la Promoción Turística, los ingresos del impuesto sobre hospedaje, así como el ejercicio presupuestal en obras de infraestructura y todo lo relacionado con el FIFA Fan Festival Monterrey 2026.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Samuel García quería el Mundial. Lo que no quería era la auditoría que viene después”





