• Jair Francisco Patrón Tobías fue detenido en Tepotzotlán durante un operativo conjunto del Gabinete de Seguridad.
• Es hijo de “El H2”, abatido por la Marina en 2017, y enfrenta orden de extradición a Estados Unidos.
• Se le acusa de narcotráfico, asociación delictuosa y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Detención en el Estado de México
El Gabinete de Seguridad federal detuvo este viernes en Tepotzotlán, Estado de México, a Jair Francisco Patrón Tobías, alias “H4”, presunto integrante del cártel de los Beltrán Leyva e hijo de Juan Francisco Patrón Sánchez “H2”, capo abatido por la Marina en 2017.
La captura fue resultado de un operativo coordinado por elementos de la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y la Fiscalía General de la República (FGR).
Según el Registro Nacional de Detenciones (RND), el arresto se realizó de manera pacífica y el detenido fue trasladado a instalaciones federales para su certificación médica y puesta a disposición del Ministerio Público.
Orden de extradición y delitos imputados
La SSPC confirmó que “H4” cuenta con una orden de aprehensión con fines de extradición a Estados Unidos, donde es requerido por narcotráfico, asociación delictuosa, operaciones con recursos de procedencia ilícita y uso de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército y la Fuerza Aérea.
Las autoridades lo señalan como pieza clave en la estructura heredada de su padre, quien fue lugarteniente del cártel en Nayarit y el sur de Sinaloa, zonas donde operó el tráfico de drogas hacia el norte del país.
El legado criminal del “H2”
Juan Francisco Patrón Sánchez, conocido como “El H2”, asumió el control de una fracción de los Beltrán Leyva tras la captura de Héctor Beltrán Leyva “El H” en 2014.
Bajo su mando, el grupo amplió su presencia a Guerrero, Morelos, Jalisco y Ciudad de México, hasta que fue abatido por la Marina Armada de México durante un operativo en Tepic, Nayarit, en febrero de 2017.
El arresto de su hijo marca un nuevo golpe a las estructuras remanentes del cártel, que ha perdido influencia pero mantiene operaciones fragmentadas en el occidente del país.





