El anuncio para eliminar el fuero constitucional responde al creciente desgaste de la clase política, incluidos miembros de Morena. La Presidenta quiere desactivar un mecanismo convertido en sinónimo de impunidad
La presidenta Claudia Sheinbaum sorprendió esta semana al anunciar que enviará una propuesta para eliminar de manera definitiva el fuero constitucional de diputadas, diputados y senadores.
Desde su conferencia mañanera, adelantó que llevará el tema a la Comisión Presidencial de la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez, con un mensaje claro: “¿Por qué tiene que haber fuero? Eso es del pasado”.
El giro no es menor. Durante meses, la eliminación de ese recurso no figuró entre las prioridades de la Reforma Electoral. Hoy, el escenario cambió radicalmente.
En Palacio Nacional reconocen que el fuero, lejos de garantizar la independencia de los legisladores, se ha convertido en un refugio para la corrupción y la impunidad.
Los recientes escándalos lo explican mejor que cualquier argumento. El caso del senador Adán Augusto López, cuestionado por presuntos vínculos con grupos criminales y por sus declaraciones patrimoniales, cimbró a la clase política.
A ello se suman hallazgos de la propia Presidencia que detectó a legisladores involucrados en delitos como contrabando, robo de combustibles y operaciones financieras irregulares en estados como Tabasco, Estado de México, Tamaulipas, Baja California, Nuevo León y CDMX.
El golpe más mediático fue contra la diputada morenista Hilda Araceli Brown, a quien la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) bloqueó sus cuentas bancarias junto con las de otras seis personas y 15 empresas, tras ser incluida en la lista negra del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
La acumulación de casos encendió las alarmas en Morena. El partido que se presentó como estandarte anticorrupción ahora enfrenta la contradicción de tener en sus filas a legisladores bajo sospecha.
El fuero, convertido en escudo, agrava la percepción de impunidad, no sólo en Morena, también la oposición aporta su cuota. Los casos más emblemáticos son los del senador y dirigente del PRI, Alejandro Alito Moreno, o el del senador panista Ricardo Anaya.
De ahí que la eliminación de esa figura ya no sea un debate académico ni un simple gesto político, sino una apuesta de supervivencia.
En San Lázaro se trabaja para que la iniciativa avance con rapidez, tras la recopilación de propuestas e ideas de distintos sectores. La presidencia de Sheinbaum quiere capitalizar el hartazgo ciudadano y marcar distancia con los privilegios que blindan a la clase política.
***
LOS FOTÓGRAFOS que cubren las actividades del Senado de la República se dieron vuelo captando al senador Adán Augusto López viendo un partido de futbol en plena sesión.
El tabasqueño convirtió la Cámara alta en sala VIP de futbol. Mientras los escándalos lo rebasan, él presume indiferencia y desprecio. Más que cinismo, es un mensaje directo: la 4T y Palacio Nacional pueden esperar, el balón no.
Al fin y al cabo, para qué atender al secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, si el marcador del partido es mucho más emocionante. México arde, pero Adán tiene claras sus prioridades: primero el gol, después –si acaso– la patria y sus expedientes.
***
ARÍSTIDES GUERRERO pasó de promesa fresca a decepción exprés. No por usar Inteligencia Artificial, sino por usarla mal: leer sin entender lo convirtió en un eco vacío. El ministro joven resultó tan improvisado como un chicharrón barato: mucho ruido, poco sustento para haber llegado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
***
Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Entre goles y copy-paste, así se escribe la nueva historia política de México”.





