Uruapan no necesita promesas; necesita garantías. Que la plaza vuelva a ser plaza, no zona de guerra; que la estadística deje de explicar lo que la realidad desmiente; que la ley se haga sentir antes del siguiente funeral
La noche del sábado, México volvió a mirar de frente su fractura: asesinaron a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, en pleno acto público del Festival de las Velas, no fue un ataque aislado: fue un mensaje. Y el silencio también lo es.
En lo que va de este sexenio suman al menos 7 alcaldes asesinados en nuestro país. El país observa, pero ya con la mirada cansada, como quien ha visto esta escena demasiadas veces. Y ese cansancio, ese peligroso acostumbramiento, es quizá la derrota más profunda.
Sobre este caso que sacudió el mapa político en materia de seguridad en nuestro país, el Secretario Federal Omar García Harfuch afirmó que Manzo sí contaba con protección, escoltas municipales y apoyo de 14 elementos de la Guardia Nacional, y que los agresores aprovecharon la concentración masiva para acercarse y disparar. La investigación apoya su reconstrucción en videos y testimonios.
La Fiscalía de Michoacán agregó un dato escalofriante: el tirador abatido en calidad de desconocido, tendría entre 17 y 19 años, sin registro en el INE. La necropsia y peritajes sostienen ese rango de edad, que el Estado no lo “tuviera” en registro y, el crimen sí, es la síntesis de nuestro fracaso social estructural.
Las protestas en Morelia ya van por su cuarta jornada. La indignación crece con razones: Uruapan es un nodo económico importante y estratégico en nuestro país, no sólo por su aguacate y limón, es un Estado de comercio relevante para el PIB nacional. De acuerdo con fuentes federales, el ataque lleva sello del CJNG, en represalia por golpes previos y capturas locales. Si eso se confirma, no sería solo un homicidio: sería un mensaje político de la mafia directo al corazón productivo de Michoacán.
El gobierno estatal presume una tendencia a la baja del homicidio doloso: 95 casos en agosto, el segundo mes con menos asesinatos de la administración, por debajo de picos previos. Eso es un dato relevante… y a la vez insuficiente cuando un alcalde cae a quemarropa en su plaza principal.
La estadística no consuela a una comunidad con miedo, la pregunta es clara ¿Qué sigue cuando las estadísticas son insuficientes? Viene ahora la prueba institucional de gobierno y recién presentado: Plan Michoacán para la paz y la Justicia.
La realidad es una, suman 14 personas asesinadas en año y medio en Michoacán, entre ellos Bernardo Bravo líder citrícola, brutal el panorama que ha generado indignación, la suma de todo, demasiada violencia e impunidad en el Estado mexicano.
Lo cierto es que el crimen que terminó con la vida de Manzo ha generado no solo indignación entre las y los uruapenses, sino también serias dudas sobre ¿quién gobernará el municipio? y ¿cómo seguir adelante bajo una administración golpeada por el crimen? La Ley Orgánica Municipal de Michoacán establece que, ante la ausencia definitiva, la sindicatura asume en lo inmediato y el Congreso tiene hasta 30 días naturales para nombrar a quien concluya el mandato.
En los hechos, el Movimiento del Sombrero, fundado por Manzo y el diputado independiente Carlos Bautista Tafolla impulsaron que Grecia Quiroz, viuda del alcalde, asuma la presidencia; el Congreso alista la votación este día para su ratificación como la nueva Presidenta Municipal del Estado, así lo confirmó la presidenta de la JUCOPO Fabiola Alanis.
En este caos, la responsabilidad es compartida. La Federación debe sostener verdades, presencia, inteligencia y coordinación; el Estado debe dirigir y rendir cuentas, sin excusas; el municipio, debe cerrar filas sin ceder a pactos con el narcotráfico que hipotequen su autonomía. Dejar la seguridad en declaraciones y mesas de coordinación es fingir gobierno. Aquí la falla no es de estrategia, es de voluntad: alguien decidió tolerar que el crimen dicte las reglas. Y cuando el Estado tolera, deja de ser Estado.”
Uruapan no necesita promesas; necesita garantías. Que la plaza vuelva a ser plaza, no zona de guerra; que la estadística deje de explicar lo que la realidad desmiente; que la ley se haga sentir antes del siguiente funeral. Esa y no otra debería ser la prioridad: ¿pueden, de verdad, proteger a quien nos gobierna?
La otra mitad es más compleja: reconstruir los cimientos sociales donde hoy reclutan a nuestros jóvenes. Porque cuando un adolescente es la mano que dispara, no sólo se asesina a un alcalde: se vulneraron la idea misma de Estado y comunidad. Tras el homicidio de Carlos Manzo, su esposa Grecia Quiroz tomará el mando en Uruapan, tras rendir protesta en el congreso estatal.
CHECK & BALANCE
Sucesión clave en la justicia capitalina: En 40 años, solo una mujer ha presidido el TSJ de la CDMX. A nivel nacional, apenas nueve de los 32 tribunales locales están encabezados por mujeres. En las próximas horas, el Poder Judicial de la Ciudad de México vivirá un momento definitorio: la elección de quien ocupará, en relevo del actual titular, Rafael Guerra Álvarez, cuyo mandato concluye en diciembre.
Se perfila que este miércoles o jueves se elija y vote la próxima presidencia del (TSJ-CDMX), será además la última en que los 79 magistrados locales voten directamente por esta, lo que la convierte en una decisión trascendental de cara al rediseño judicial previsto hacia 2027, la Magistrada Celia Marín Sasaki suena como una de las cercanas a presidir estos trabajos judiciales.





