Había pancartas listas, consignas y hasta una candidatura soñada para 2030. Luego vino una reunión de “alto nivel” y un cambio que dejó a los azules con la manos atadas. Seis meses después, quienes más gritaban hoy guardan silencio
A finales de abril, cuando estalló el escándalo por la participación de la CIA en un operativo en Chihuahua, integrantes del PAN tuvieron una idea que parecía genial: que la gobernadora Maru Campos viniera a la CDMX y montara un plantón, esposada, frente a la FGR.
Se frotaban las manos. Decían que el gobierno federal usaba el caso políticamente por tratarse de la oposición, pero que ellos también podían sacarle provecho. Estaban entusiasmados. Hasta hablaban de que Maru iba que volaba rumbo a la presidencial de 2030.
Poco les duró el gusto. Fue la propia gobernadora quien frenó en seco a sus compañeros. Después de que el tema llegó al Congreso y se volvió debate nacional, se reunió con funcionarios federales de alto rango, analizó escenarios para enfrentar la crisis y, según se cuenta, acordó que los panistas le bajarían a la protesta y a la confrontación.
Habló con algunos y les pidió bajar la estrategia del pleito. Había un acuerdo para que dejaran de golpearla a ella. Y así fue, quiérase o no. Nadie conocía entonces los alcances de ese pacto, aunque varios integrantes del CEN panista se sintieron traicionados y decidieron hacerse a un lado.
No estaban de acuerdo. Antes de lo de la CIA ya veían que Maru enfrentaba problemas personales que la llevaron a tomar decisiones equivocadas, pero querían apoyarla y convertir el conflicto con la Federación en un movimiento local y nacional. No fue así. Se quedaron con las ganas, las pancartas y la frustración de desperdiciar el momento.
Quienes conocen el teje y maneje de los azules dicen que ahí está la explicación del silencio actual del PAN tras la entrega que hizo Maru de su fiscal, César Jáuregui, hace unos días. Se ha dicho por todas partes: todo fue producto de una negociación con la Federación.
Eso lo sabía el fiscal, por eso quiso blindarse con declaraciones contra la mandataria antes de su arresto. Y también lo sabía la cúpula del PAN. Su silencio, por tanto, tiene explicación, y no es la prudencia: Maru negoció sola con funcionarios federales.
Y toda la responsabilidad por la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua, sin autorización oficial, recaerá en Jáuregui, quien hoy, según el gobierno, es un traidor a la patria.
Al final, la lección es brutal: en política, el que negocia solo no pierde amigos, los descubre. Maru salvó, por ahora, su plaza; el PAN se quedó sin pancartas y sin explicación; y Jáuregui quedó como el único que pagó los platos rotos.
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PARA EVITAR un conflicto de intereses, Leonel Cota Montaño renunció a la subsecretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Su hijo, Manuel Cota, será candidato a la gubernatura de Baja California Sur.
La subsecretaría vacante en la SADER sería ocupada por Ulises Mejía, quien aspiró a la candidatura por Zacatecas, pero quedó fuera debido a que Morena y David Monreal impusieron a Verónica Díaz. Como dicen por ahí:¿caerá para arriba?
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EN MC TRABAJAN con ahínco para hacer de Luis Donaldo Colosio un candidato competitivo en Sonora, rumbo a 2027; sin embargo, hay quienes ven complicado remontar los bajos números de los naranjas.
Y aunque no pierden la esperanza de que el apellido les dé un levantón, hay asesores que no entienden que no entienden: propusieron a Colosio mudarse a Hermosillo. Le ofrecieron una casa en una de las zonas más “exclusivas” de la capital, lo cual hizo que más de uno pegara el grito en el cielo.
Hay políticos de toda la vida en la entidad que no han cambiado su lugar de residencia, pese a los altos cargos que han ocupado y recomiendan al “foráneo” Colosio alejarse del bullicio y de la falsa sociedad.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú misma. Y si quieres que nadie se entere, también”.





