• La empresa destaca un giro positivo en la política energética con el actual gobierno
• Señala que la electricidad es clave para atraer inversiones y sostener la industria
• Advierte retos en infraestructura y costos frente a Estados Unidos
La empresa Iberdrola reconoció un cambio favorable en la política energética de México durante la actual administración federal, al señalar que existe una mayor apertura a la inversión privada bajo un esquema regulado que impulsa el desarrollo del sector eléctrico.
Durante su participación en la Reunión Nacional de Consejeros Regionales 2026, organizada por BBVA México, la directora general de Iberdrola México, Katia Somoano, afirmó que en los últimos dos años se ha registrado un “giro positivo y constructivo” en la visión del gobierno sobre la importancia de la energía eléctrica como motor de la economía nacional.
La directiva subrayó que este cambio ha permitido avanzar hacia un modelo con apertura regulada, en contraste con el enfoque previo, lo que ha generado mejores condiciones para el crecimiento del sector y la llegada de nuevas inversiones. “Venimos de un foco rojo… hoy estamos en una transición muy positiva”, afirmó.
Nuevo enfoque energético y atracción de inversiones
Somoano destacó que el suministro eléctrico es un elemento determinante para la instalación de nuevas empresas y la permanencia de las ya existentes, especialmente en industrias vinculadas a exportaciones.
En ese contexto, advirtió que algunas compañías en el norte del país enfrentan desventajas competitivas frente a Estados Unidos, debido a que pueden pagar entre 30% y 40% más por electricidad que sus contrapartes en Texas, lo que influye directamente en sus decisiones de expansión.
Además, señaló que México se mantiene como un destino atractivo para el capital internacional, al ofrecer condiciones de estabilidad en medio de un entorno global cambiante, lo que ha incentivado la participación de fondos de inversión y de las Afores en proyectos energéticos.
Retos estructurales en el sistema eléctrico
Especialistas del sector coincidieron en que, pese a los avances, existen desafíos importantes. El vicepresidente de asuntos externos y desarrollo de negocios de Valía Energía, Jonathan Pinzón, explicó que el país ha transitado hacia un modelo con mayor planeación estatal, centrado en seguridad energética, tarifas y transición energética.
No obstante, advirtió que el principal obstáculo se encuentra en la infraestructura de transmisión, ya que contar con capacidad de generación no garantiza el suministro si no se puede transportar la energía hacia los centros de consumo.
Por su parte, Leonardo Robles, vicepresidente de TC Energía, recordó que los proyectos energéticos requieren planeación a largo plazo, con horizontes de inversión que van de 20 a 40 años. En ese sentido, indicó que la demanda actual debió anticiparse con inversiones iniciadas años atrás.
Gas natural y oportunidades a futuro
En cuanto al desarrollo energético, se planteó la posibilidad de impulsar el gas no convencional mediante fracturación hidráulica en regiones como Burgos y Salinas. Sin embargo, se aclaró que esta alternativa no tendría efectos inmediatos, ya que implicaría plazos de entre cuatro y seis años, además de requerir nueva infraestructura.
Actualmente, México cuenta con acceso a gas natural proveniente de Estados Unidos, considerado uno de los más abundantes y económicos a nivel mundial, lo que representa una oportunidad estratégica para fortalecer el sistema energético nacional.
Contexto de la relación con el sector privado
El posicionamiento de Iberdrola ocurre tras un periodo de tensiones con el gobierno anterior, marcado por cambios regulatorios y una política enfocada en fortalecer el papel del Estado en el sector eléctrico.
En abril de 2026, la empresa concretó la venta de sus activos en México a la firma Cox por más de cuatro mil millones de dólares, en una operación que redefinió su presencia en el país.
Pese a ello, la compañía considera que el nuevo entorno regulatorio y la simplificación de procesos administrativos representan señales positivas para la inversión, al reducir obstáculos que anteriormente complicaban el desarrollo de proyectos energéticos.






