• Marco Rubio afirmó que no existe un derecho constitucional a obtener una visa estadounidense.
• Señaló que se revocará el documento a visitantes que representen una amenaza a la seguridad nacional o a la política exterior.
• La medida forma parte de la política migratoria restrictiva impulsada por Donald Trump.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que las visas no constituyen un derecho y advirtió que pueden ser retiradas si la presencia de un visitante se considera contraria a los intereses del país.
Durante una conferencia de prensa en Budapest, en el marco de su visita oficial a Hungría y tras un encuentro con el primer ministro Viktor Orbán, el funcionario subrayó la postura del gobierno encabezado por Donald Trump en materia migratoria.
“Lo cierto es que las visas no son un derecho. Lo he dicho repetidamente. No sé por qué a algunos les cuesta tanto comprenderlo, así que permítanme repetirlo. Una visa… nadie tiene derecho a una visa. No existe un derecho constitucional a una visa”, expresó.
Revocación por amenazas a intereses nacionales
Rubio explicó que el documento es un permiso para ingresar al país como visitante y que puede ser cancelado si la persona realiza actividades que afecten la seguridad nacional o la política exterior estadounidense.
“Si identifico a alguien que creo que está presente, alguien que no lo está, que es un visitante, un invitado a Estados Unidos, y determinamos que su presencia en nuestro país representa una amenaza para nuestra política exterior, para nuestra seguridad nacional, le retiraremos la visa. Le retiraremos la visa”, enfatizó.
Añadió que esta política se ha aplicado de manera recurrente en el último año y sostuvo que, de haberse conocido previamente ciertas conductas, las visas no habrían sido aprobadas.
Nueva línea restrictiva
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, ha sido identificado como uno de los principales operadores de esta estrategia. De acuerdo con declaraciones recientes, se han cancelado visas a personas que celebren actos considerados contrarios a los intereses de Estados Unidos, así como a diversos funcionarios extranjeros.
Las declaraciones se dan en un contexto de endurecimiento de la política migratoria, que incluye operativos y deportaciones impulsadas por la actual administración.





