- El IMCO alerta que una apertura del sector petrolero venezolano podría desviar inversión destinada a México.
- Pemex arrastra deuda creciente, menor producción y pérdidas financieras reportadas en 2025.
- En 2026, la inversión privada será decisiva ante la restricción presupuestal del gobierno federal.
La posición de Petróleos Mexicanos como destino de inversión energética enfrenta nuevos retos ante la posibilidad de que Venezuela reactive su industria petrolera con mayor apertura al capital extranjero, advirtió el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
En un análisis reciente, el organismo señaló que, aunque hasta ahora no se han observado efectos relevantes en los precios internacionales del crudo, una eventual liberalización del sector energético venezolano podría reducir el atractivo relativo de México para proyectos de exploración y producción de hidrocarburos.
Venezuela entra a la competencia por inversión
El IMCO explicó que Petróleos de Venezuela (PDVSA) ya produce alrededor de 700 mil barriles diarios y podría ampliar su presencia en el mercado internacional si se abren nuevas oportunidades de inversión, particularmente ante el interés de Estados Unidos por asegurar mayores volúmenes de crudo.
Este escenario contrasta con la situación de Pemex, que busca frenar el declive de su producción mediante asociaciones con empresas privadas, estrategia central para alcanzar viabilidad financiera sin depender de apoyos recurrentes del Gobierno federal.
Producción limitada y finanzas en deterioro
Mientras PDVSA avanza en su recuperación, Pemex produce menos de 1.7 millones de barriles diarios y aspira a elevar la extracción a 1.8 millones mediante esquemas mixtos. Sin embargo, el IMCO advirtió que los indicadores actuales reflejan un deterioro persistente.
La petrolera mexicana registra incremento en su deuda con proveedores y acreedores, descenso en la extracción de crudo y pérdidas financieras netas durante 2025, pese a que el discurso oficial sostiene que la empresa continúa generando valor.
2026: inversión privada como eje
El instituto subrayó que en 2026 el margen fiscal será más estrecho, lo que limitará la capacidad del Estado para financiar nuevos proyectos energéticos. En este contexto, el desarrollo del sector dependerá en gran medida de la inversión privada y de esquemas de coinversión, tanto en hidrocarburos como en electricidad.
“El éxito para atraer capital dependerá de que el Gobierno federal ofrezca certidumbre jurídica, reglas claras y un entorno predecible para los inversionistas”, destacó el IMCO.
Riesgos fiscales y revisión del T-MEC
El análisis advierte que, si Pemex no mejora su desempeño operativo y financiero en el corto plazo, la Secretaría de Hacienda podría verse obligada a mantener apoyos financieros en 2027, lo que incrementaría la presión sobre las finanzas públicas.
A este panorama se suma la revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para julio de 2026, en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica tras los recientes acontecimientos en Venezuela y una postura más firme de Estados Unidos en materia de seguridad energética.






