El movimiento therian (o therianthropy) es una subcultura contemporánea poco comprendida que ha ganado visibilidad en internet y entre jóvenes
Si has scrolleado tus redes sociales en los últimos días, seguramente te encontraste con un therian.
El movimiento therian (o therianthropy) es una subcultura contemporánea poco comprendida que ha ganado visibilidad en internet y entre jóvenes. El término therianthropy proviene del griego therion (bestia)y anthropos (humano), pero el movimiento moderno surge en los años 90 en Estados Unidos y Europa.
A finales de los 90 y principios de los 2000, comunidades online consolidaron el término therian.
Su expansión global ocurrió con redes sociales, especialmente Tumblr, TikTok y Reddit.
El próximo 20 de febrero, Ciudad Universitaria será sede de un encuentro que, más allá de lo anecdótico, abre una conversación cultural necesaria: la primera convivencia formal en México de la comunidad therian. Convocados a través de redes sociales y con notable visibilidad en plataformas como TikTok, jóvenes que afirman mantener una identificación espiritual o psicológica con animales buscan reunirse, compartir experiencias y validar una identidad que consideran profunda y constitutiva.
El fenómeno no surge en el vacío. En un mundo hiperconectado, donde las identidades se construyen públicamente y las comunidades se articulan desde lo digital, los therians representan una de las expresiones más recientes de pertenencia simbólica “animalista”.
Según portales especializados en cultura, la identidad therian parte de la convicción de poseer un alma o esencia vinculada a una especie animal específica. Muchos describen esta experiencia como un proceso de “despertar” y como un reconocimiento espiritual o psicológico de su ser.
Para algunos observadores, el fenómeno podría parecer excéntrico y hasta peligroso, sobre todo en una era de ansiedad colectiva y soledad digital, la búsqueda de comunidad aunque adopte formas inesperadas y hasta de animales, revela una urgencia profundamente humana: la de sentirse visto, comprendido y acompañado
Lo cierto es que su emergencia en espacios públicos como la UNAM, históricamente epicentro del debate intelectual y social, obliga a mirar el tema con menos burla y más comprensión sobre nuevas culturas.
No existen censos oficiales pero estimaciones basadas en comunidades digitales sugieren que un millón de personas podrían identificarse con el término en crecimiento notable desde 2020 por redes sociales.
Mucho se habla ya de los therians, quienes describen una identidad interna vinculada a un animal real y lo consideran parte de quiénes son; los furries, en cambio, pertenecen a una subcultura artística y recreativa centrada en personajes animales antropomórficos, es decir, animales con características humanas.
En síntesis, los therians hablan de identidad personal, mientras el fandom furry gira en torno a la creatividad y más como “entretenimiento” entre vestuarios, trajes completos y accesorios, mientras que los therians pueden sentir que tienen esencia y alma de animal.
Para algunos representa una forma legítima de identidad y comunidad; para otros resulta inquietante e incluso riesgoso ¿Qué te parece?
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