Hay una diferencia entre crear una institución y resolver un problema. El INE acaba de dar un paso inédito para mantener alejados de las boletas a quienes cargan con negros antecedentes. Lo que no está tan claro es si, al final, servirá para algo más que para la fotografía
Con el arranque del proceso electoral 2027, las autoridades federales y el INE afinan los detalles para evitar que personas con expedientes negros lleguen a una boleta. Suena bien, hasta que uno revisa la letra pequeña.
Es la primera vez en la historia que el máximo órgano electoral, encabezado por Guadalupe Taddei, crea una comisión para esa tarea, en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de Omar García Harfuch; el SAT, de Antonio Martínez Dagnino; y la UIF, de Omar Reyes.
Un engranaje inédito, hay que decirlo con todas sus letras, frente a los constantes señalamientos de presuntas relaciones entre integrantes de la 4T con el crimen organizado.
Pero aquí viene el detalle que cambia todo: la Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas, del consejero Arturo Chávez, no revisará todos los perfiles. No actuará de oficio.
Entrará en acción solo cuando un partido lo pida. Sin solicitud, no hay investigación. Los partidos tendrán que hacer su propio trabajo, establecer filtros, perfilar candidaturas por su cuenta. Y ahí es donde el optimismo se topa con la realidad reciente: si algo nos enseñó el caso de Rubén Rocha, es que confiar en que los propios partidos se autorregulan no ha funcionado precisamente bien.
Hay otro dato que llama la atención, y no para bien: si la comisión detecta alguna anomalía, la persona investigada no será exhibida. La información se entregará, en privado, al partido correspondiente.
Y ahí se acaba el proceso, al menos el que conocemos. Porque lo que sigue —qué hará cada partido con esa información, qué consecuencias tendrá para quien resulte con antecedentes comprometedores— sigue siendo un misterio.
El sólo hecho de aspirar a un cargo con cuentas pendientes ya debería bastar para activar medidas drásticas. Pero si el mecanismo depende de que alguien lo pida, y el resultado se queda entre cuatro paredes, cabe preguntarse: ¿para qué sirve una comisión que sólo actúa si se lo permiten y que no dice nada cuando encuentra algo?
Quiérase o no, crear una nueva instancia no es lo mismo que resolver el problema. Se puede simular filtro sin filtrar nada. Y mientras no haya claridad sobre las sanciones para la gente con expedientes manchados, la pregunta seguirá abierta: ¿esto es un verdadero blindaje contra el crimen organizado, o solo una vitrina institucional para decir que se hizo algo?
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LE LLUEVE SOBRE MOJADO al gobernador de Zacatecas, David Monreal. Activistas, periodistas y políticos lo acusan de emprender una persecución mediante la elaboración de “listas negras”.
Es tal su afán de venganza, que el día de su informe se utilizaron esos listados, con datos personales y confidenciales, para impedir el ingreso de los señalados. Todo lo negó. Pero varias de las imágenes que se conocieron se obtuvieron en las puertas de acceso al recinto de su Informe.
Hubo críticas porque balconearon no sólo a opositores, sino a miembros de su movimiento, con los que mantiene una guerra por el proceso electoral, pero hasta la presidenta Sheinbaum lo cuestionó. Y en Morena ven todo como una práctica desesperada porque los Monreal sienten cada vez más lejos la posibilidad de quedarse con la candidatura a la gubernatura, a través de Verónica Díaz.
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EN BAJA CALIFORNIA, las cosas siguen color de hormiga. Han hecho mucho ruido los nuevos señalamientos contra la gobernadora Marina del Pilar Ávila, a quien acusan de meterle el pie a su compañera Julieta Ramírez en el proceso interno de Morena, para elegir a su aspirante a la gubernatura. Eso y las presuntas malas compañías de la mandataria han generado incomodidad en la dirigencia morenista, de Ariadna Montiel, pues consideran que tantos cuestionamientos no serán de gran ayuda ante el electorado.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “La democracia se mide por lo que hace visible, no por lo que promete ocultar”.





