- Cuatro mexicanos fueron acusados en Estados Unidos de presuntos delitos de narcoterrorismo, narcotráfico y tráfico de armas relacionados con el CJNG.
- La acusación sostiene que fentanilo y metanfetamina fueron utilizados para pagar armas y explosivos adquiridos en República Checa.
- Los cuatro fueron detenidos en junio de 2026; dos ya fueron extraditados a Florida y podrían enfrentar cadena perpetua si son declarados culpables.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra cuatro ciudadanos mexicanos a quienes señala como presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por delitos relacionados con narcoterrorismo, narcotráfico y tráfico de armas de fuego.
Los acusados son Edgar Alejandro López Velasco, de 44 años; Noé Díaz Jiménez, de 33; Leobardo Gaxiola López, de 63, conocido como “Bado”; y José Miguel Alvarado Morales, de 23 años.
De acuerdo con la acusación presentada en Estados Unidos, los cuatro estarían vinculados con distintas actividades de la organización criminal. Las autoridades estadounidenses señalaron que cada uno habría desempeñado funciones específicas dentro de una estructura dedicada al tráfico de drogas y armas.
Los cuatro fueron detenidos en República Checa en junio de 2026. López Velasco y Alvarado Morales fueron posteriormente extraditados a Estados Unidos y comparecieron por primera vez ante un juez federal en Florida.
Si son declarados culpables de los delitos imputados, podrían enfrentar penas de hasta cadena perpetua, según el Departamento de Justicia.
Intercambio de fentanilo por armamento
Según la acusación, en febrero de 2026 López Velasco y Díaz Jiménez comenzaron a negociar la adquisición de armas y explosivos procedentes de República Checa con el propósito de introducirlos a México.
Las autoridades estadounidenses sostienen que el armamento sería utilizado para cometer actos violentos contra organizaciones criminales rivales, civiles, policías y elementos de las Fuerzas Armadas mexicanas.
Entre el material presuntamente negociado se encontraban ametralladoras, lanzagranadas, morteros y municiones.
A cambio del armamento, los acusados presuntamente utilizaron fentanilo y metanfetamina destinados al mercado estadounidense como parte de las operaciones de pago y distribución de drogas.
¿Qué papel habría desempeñado cada acusado?
El Departamento de Justicia estadounidense atribuye distintas funciones a los cuatro mexicanos.
Edgar Alejandro López Velasco es señalado como representante de un integrante de alto rango del CJNG y presunto participante en las negociaciones para adquirir armamento.
Noé Díaz Jiménez es identificado como presunto traficante de fentanilo y operador de un laboratorio clandestino en México.
Leobardo Gaxiola López, “Bado”, es señalado como presunto intermediario en operaciones relacionadas con el tráfico de narcóticos y armas.
José Miguel Alvarado Morales es identificado por las autoridades estadounidenses como representante de otro integrante de alto rango del CJNG.
Estos señalamientos forman parte de la acusación presentada por fiscales estadounidenses y deberán ser acreditados ante un tribunal.
Desmantelan laboratorio en Zapopan
El Departamento de Justicia informó que el 12 de junio de 2026, autoridades mexicanas desmantelaron en Zapopan, Jalisco, un laboratorio relacionado con la producción de opioides sintéticos que, según la acusación estadounidense, estaba vinculado con Díaz Jiménez.
El comunicado estadounidense no establece de manera detallada si el operativo mexicano fue consecuencia directa de la investigación que derivó en las detenciones en República Checa.
La operación ocurrió el mismo mes en que los cuatro presuntos integrantes del CJNG fueron detenidos en territorio checo.
Dos acusados ya fueron llevados ante un juez en Florida
Después de su detención en República Checa, López Velasco y Alvarado Morales fueron extraditados al Distrito Medio de Florida, donde comparecieron ante un juez federal.
El gobierno estadounidense también solicitó el decomiso de las ganancias que presuntamente se hayan obtenido como resultado de las actividades delictivas descritas en la acusación.
El proceso judicial continuará en Estados Unidos, mientras las autoridades buscan presentar las pruebas correspondientes contra los cuatro acusados.






