- Un equipo de especialistas en derechos humanos asumió la representación legal de Brenda Quevedo.
- La defensa presentó nuevos amparos para acelerar la resolución del proceso y buscar su absolución.
- Organizaciones civiles sostienen que el expediente está marcado por tortura, violaciones al debido proceso y pruebas ilícitas.
Presentan nueva estrategia legal para cerrar un proceso sin sentencia
Brenda Quevedo Cruz, una de las personas procesadas por el llamado caso Wallace, cuenta con una nueva representación jurídica integrada por abogadas y organizaciones especializadas en derechos humanos, quienes anunciaron una estrategia legal para lograr el cierre definitivo del proceso penal y obtener una sentencia absolutoria.
El equipo informó que ya promovió diversos juicios de amparo y prepara nuevos recursos para que el caso avance hacia una resolución, luego de casi dos décadas sin una sentencia definitiva.
Las defensoras señalaron que el expediente continúa bajo el antiguo sistema penal y consideran que representa uno de los casos más controvertidos del sistema de justicia mexicano por las múltiples irregularidades denunciadas durante su integración.
Denuncian tortura y violaciones al debido proceso
La nueva defensa sostiene que Brenda Quevedo fue víctima de tortura física, psicológica y sexual con el propósito de obligarla a firmar una confesión autoinculpatoria que involucrara a otras personas en el caso.
Quevedo ha reiterado que nunca aceptó firmar ese documento.
“Querían que firmara una confesión, admitiendo el asesinato; no lo hice”.
Las abogadas afirmaron que estas violaciones han sido acreditadas por organismos nacionales e internacionales, entre ellos la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyos pronunciamientos aún permanecen pendientes de cumplimiento.
Amparos buscan una resolución definitiva
Entre las acciones legales presentadas destaca un amparo por la falta de sentencia después de casi 20 años de proceso y otro contra la negativa de cerrar la etapa de instrucción del juicio, pese a que ésta concluyó desde hace varios años.
Aunque en 2024 la medida cautelar de prisión preventiva fue sustituida por prisión domiciliaria, Brenda Quevedo continúa bajo estricta vigilancia, con un brazalete electrónico y sin autorización para salir de su domicilio, incluso en situaciones médicas urgentes sin los permisos correspondientes.
Su defensa aseguró que estas condiciones prolongan de manera injustificada las afectaciones derivadas del proceso judicial.
Resoluciones judiciales fortalecen la defensa
Las litigantes recordaron que el caso cuenta con antecedentes judiciales que consideran relevantes para la situación de Brenda Quevedo.
Entre ellos sobresale la resolución emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en junio de 2025, mediante la cual ordenó la liberación de Juana Hilda González, otra de las personas acusadas en el mismo expediente, al determinar que la confesión utilizada para sustentar la acusación fue obtenida mediante tortura.
La defensa considera que ese criterio también debe reflejarse en los procesos del resto de los imputados relacionados con el caso Wallace.
Asimismo, recordó que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y organismos internacionales han emitido recomendaciones y resoluciones que documentan diversas violaciones a los derechos humanos de Brenda Quevedo.
Crean red de acompañamiento para vigilar el proceso
Como parte de la nueva estrategia jurídica, diversas organizaciones civiles, académicos, periodistas y defensores de derechos humanos anunciaron la creación de una Red Internacional de Solidaridad y Acompañamiento para Brenda Quevedo.
El propósito será dar seguimiento al proceso judicial, observar el desempeño de las autoridades y promover el respeto al debido proceso.
Durante la presentación de esta estrategia, Brenda Quevedo reiteró su postura sobre el caso.
“Nunca hubiera imaginado que tomara tanto tiempo poder demostrar mi inocencia y defender mi causa. Yo no tengo nada que ver con eso. Solo pido que me liberen, que ya me sentencien y me digan que esto ya se acabó”.






