En política, heredar el poder es una tentación difícil de resistir. Layda Sansores no la resistió y su maniobra para colar a su sobrino como sucesor le puede costar caro a Morena. La misma presidenta Sheinbaum está en contra del nepotismo
Mientras Morena tiene la mirada puesta en Zacatecas, Guerrero y San Luis Potosí y presume que vigilará con lupa cualquier intento de nepotismo en los 17 estados con elecciones de gobernador, en Campeche ya ocurrió lo que se quería evitar y pasó a plena luz del día.
La gobernadora Layda Sansores tejió una maniobra. El 22 de abril presentó en sociedad a Pablo Gutiérrez Lazarus, alcalde del municipio del Carmen, como el “precandidato” de Morena a sucederla.
El anuncio sorprendió a muchos -incluido el propio Pablo- quien salió del acto incómodo y poco convencido. Tanto, que el lunes pasado no se presentó para registrarse como aspirante a la gubernatura. Les hizo el vacío a todos, incluida su “madrina”.
El que sí acudió al registro fue Gerardo Sánchez Sansores -sobrino de la gobernadora Layda-, aunque lo hizo con las siglas del PT, dejando al descubierto toda la maniobra.
Para intentar taparle el ojo al macho, se registró por Morena Carlos Enrique Ucán, diputado local con licencia, quien en su momento quería ser candidato a la presidencia municipal de Hecelchakán y que hace unos años se hizo viral por elogiar a Joaquín “El Chapo” Guzmán en un evento de jóvenes.
Gutiérrez Lazarus, el supuesto precandidato oficial, entendió la jugada y se hizo a un lado, provocando un boquete que nadie vio venir y todo parece indicar que hasta cambiará de equipo.
De acuerdo con el boletín oficial del registro presencial de Morena, para Campeche sólo acudieron Ucán y Sánchez Sansores. Hay posibilidades de que algunos aspirantes más pueden registrarse en línea; no obstante, muchos dan por hecho que Pablo tomará otro rumbo.
Ya tuvo acercamientos con MC, abriendo la posibilidad de convertirse en el candidato del partido que comanda Jorge Álvarez Máynez y que ve a Campeche con posibilidades reales de arrebatársela a Morena, más cuando el principal prospecto de los emecistas, Eliseo Fernández, enfrenta un escenario legal que le impedirá participar en 2027.
Pero el enredo se complica más para los morenistas si Ariadna Montiel o Citlalli Hernández dejan pasar al sobrino de la gobernadora. Sería nepotismo en despoblado, algo que la presidenta Sheinbaum ha rechazado sin ambigüedades.
En su mañanera de ayer, la mandataria insistió en que es inaceptable que un mandatario herede el cargo a un familiar hasta el cuarto grado.
Pero en Campeche, como en la mejor telenovela política, el “sobrino incómodo” ya está en escena -y la trama apenas comienza-. Layda Sansores busca heredar el estado en familia y, al intentarlo, le abrió la puerta a la oposición. Dejando ver que, a veces, el mayor enemigo de Morena es Morena misma.
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NO CAYERON NADA bien en México las declaraciones de Donald Trump, quien afirmó que la presidenta Sheinbaum tiene miedo de enfrentar a los narcotraficantes.
Funcionarios mexicanos aseguran que las pruebas demuestran lo contrario, destacando la cooperación y el envío de capos a EU. Sin embargo, hay una realidad inevitable: hombres y mujeres que aspiran a una gubernatura reconocen al crimen organizado como la mayor amenaza para cualquier gobierno.
Algunos aspirantes de Morena me han dicho que nunca negociarán con los barones del narco, pero aceptan que tienen mucho miedo de enfrentarlo, lo cual, sin duda, deja a los ciudadanos en una vulnerable indefensión.
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INTEGRANTES DE ALA DURA de Morena, como Jesús Ramírez; y cercanos a la presidenta Sheinbaum, como el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, y la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, dieron su respaldo total y abierto a la senadora Ana Lilia Rivera, quien busca contender por la gubernatura de Tlaxcala frente al alcalde de la capital tlaxcalteca, Alfonso Sánchez García.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “El problema del nepotismo no es que exista. Es que siempre creen que nadie lo va a notar”.





