• La SICT deberá clasificar todos los aeropuertos del país según su capacidad operativa y nivel de saturación.
• El nuevo esquema contempla tres categorías: no saturado, con potencial de saturación y saturado.
• La AFAC tendrá 60 días hábiles para actualizar las reglas de asignación de horarios de aterrizaje y despegue.
Gobierno modifica reglas para fortalecer la gestión aeroportuaria
El Gobierno de México publicó reformas al Reglamento de la Ley de Aeropuertos con el objetivo de mejorar la administración de la infraestructura aeroportuaria y establecer mecanismos más transparentes para la asignación de horarios de aterrizaje y despegue, conocidos como slots.
Las modificaciones facultan a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), a través de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), para clasificar los aeropuertos civiles que prestan servicio de transporte aéreo regular nacional e internacional de acuerdo con su capacidad operativa, demanda y nivel de saturación.
La medida busca contar con criterios homogéneos que permitan una mejor planeación del crecimiento aeroportuario y una distribución más eficiente de las operaciones aéreas.
Tres niveles para medir la capacidad de los aeropuertos
Con las nuevas disposiciones, los aeropuertos serán catalogados en tres categorías:
Aeródromos no saturados
Corresponden a aquellos cuya infraestructura y capacidad operativa son suficientes para atender la demanda actual de vuelos y pasajeros, además de contar con margen para absorber incrementos ordinarios en las operaciones sin generar afectaciones.
Aeródromos con potencial de saturación
Se trata de instalaciones que presentan riesgos de alcanzar niveles críticos de operación, aunque estos pueden mitigarse mediante ajustes en los horarios de vuelo, una mejor coordinación entre autoridades y aerolíneas, así como proyectos de ampliación o modernización de infraestructura.
Aeródromos saturados
Esta clasificación aplicará a los aeropuertos cuya demanda de operaciones supera la capacidad disponible y que hayan sido declarados formalmente en condición de saturación por la autoridad aeronáutica.
Actualmente, el único aeropuerto del país que cuenta con esta condición es el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
La clasificación deberá estar lista en 60 días
El decreto establece que la SICT tendrá un plazo máximo de 60 días hábiles para elaborar la clasificación oficial de los aeropuertos mexicanos bajo este nuevo esquema.
Asimismo, la AFAC deberá actualizar en ese mismo periodo las bases generales para la asignación de slots y las prioridades operativas en los aeropuertos que se encuentren en condición de saturación.
La clasificación podrá modificarse posteriormente conforme evolucionen factores como la demanda de vuelos, la capacidad instalada y las condiciones operativas determinadas por los servicios de navegación aérea.
Nuevas prioridades para asignar horarios de vuelo
Las reformas también redefinen los criterios que deberán seguir los administradores aeroportuarios al asignar horarios de aterrizaje y despegue.
La prioridad será para:
- Vuelos regulares de pasajeros.
- Vuelos de pasajeros bajo modalidad de fletamento.
- Vuelos regulares de carga.
- Operaciones de carga bajo modalidad de fletamento.
Además, las aerolíneas conservarán preferencia sobre determinados horarios cuando hayan utilizado al menos el 80% de los slots asignados durante la temporada equivalente anterior.
Este criterio, conocido como “prioridad histórica”, busca brindar certidumbre a las compañías aéreas y favorecer una planeación eficiente de sus operaciones.
Supervisarán el uso eficiente de los slots
Las nuevas disposiciones también fortalecen los mecanismos de supervisión para evitar prácticas que limiten la disponibilidad de horarios en aeropuertos con alta demanda.
La autoridad aeroportuaria revisará el desempeño operativo de las aerolíneas y el nivel de aprovechamiento de los slots asignados, con el objetivo de garantizar una distribución más eficiente de la capacidad disponible.
Con estas medidas, el Gobierno federal pretende mejorar la coordinación entre autoridades, aerolíneas y administradores aeroportuarios, además de preparar al sistema aeroportuario nacional para enfrentar un crecimiento sostenido del tráfico aéreo en los próximos años.






