Cada vez son más los integrantes de la 4T que cuestionan la “candidatura” de Andrés Manuel López Beltrán. Dice que Andy carece de méritos y resultados
No ha caído nada bien entre algunos morenistas el “destape” de Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”, como candidato a diputado federal.
Sin encuestas, sin elecciones internas ni tómbolas, se da por hecho que el hijo del expresidente López Obrador obtendrá el fuero legislativo casi de oficio.
No lo dice la oposición. Militantes del partido oficial han reclamado ese mismo derecho a la dirigencia nacional, que encabeza Ariadna Montiel.
Plantean que el apellido no debe ser la única carta para ganar una candidatura. Si basta con eso para ocupar el mejor lugar en las listas, muchos se sienten igual o más capaces que él.
Además, son rudos cuando evalúan el desempeño de Andy en Morena. Como secretario de Organización, dejó mucho qué desear. La derrota en las pasadas elecciones de Durango y Coahuila se la atribuyen a él. No supo operar ni organizar, con todo y que vivió más de un año en tierras coahuilenses.
Hoy, según Palacio Nacional, se ve difícil un triunfo en los comicios del próximo domingo. No hay confianza de que puedan arrebatar el congreso local de Coahuila al PRI, que con Alejandro Moreno y el gobernador Manolo Jiménez, sigue resistiendo.
La contienda será otro examen para “Andy”, aunque la expectativa general es que no saldrá bien librado. Por eso hay malestar entre la militancia morenista, que no ve justo premiar al tabasqueño con un puesto que, a su juicio, no se ha ganado.
Aunque algunos piensan que López Beltrán sólo busca el fuero, consciente de que ninguna resistencia dentro del partido logrará frenar su candidatura, especialmente entre los tabasqueños que ya trabajan en su campaña, como lo hablamos en este espacio hace poco.
En ese contexto, la disputa por méritos y apellidos está vivita y coleando en Morena, por lo que la candidatura de Andy será más que un desafío electoral: será un espejo para la credibilidad interna del partido.
***
PARA EVITAR DESAIRES y descuidos, los organizadores del evento de este domingo en el Monumento a la Revolución decidieron retirar de las primeras filas a los diputados y senadores de Morena.
En su lugar, en la primera fila colocaron a familiares de la presidenta Sheinbaum, a los ministros de la Corte, encabezados por Hugo Aguilar, y a los dirigentes del PT y del PVEM, Alberto Anaya y Karen Castrejón.
***
LA CÚPULA DE MORENA, encabezada por Ariadna Montiel, y Palacio Nacional decidieron que en 31 estados de la República (con excepción de Coahuila, por la veda electoral) se realizaran eventos en plazas públicas para seguir puntualmente la transmisión del mensaje presidencial de ayer.
Los organizadores fueron gobernadores y dirigencias locales, pero en varios lugares ocurrieron diferentes situaciones, ya que se vieron cara a cara quienes buscan ser candidatas y candidatos en 2027, además de otros incidentes.
En Guanajuato, por ejemplo, coincidieron los senadores Emmanuel Reyes y Ricardo Sheffield, así como la exdiputada Alma Alcaraz. El saludo fue frío y distante, algo que no pasó desapercibido para nadie.
En contraste, en Querétaro, los aspirantes a la gubernatura –Santiago Nieto, Luis Humberto Fernández, la senadora Beatriz Robles, el empresario Chema Tapia y el diputado local Arturo Maximiliano– se tomaron la clásica selfie como alegres compadres. Aunque algunos comentan que parecen guajolotes sin cabeza.
Y donde literalmente les siguió lloviendo sobre mojado es en Zacatecas. Las huestes convocadas por el gobernador David Monreal tuvieron que salir corriendo de la Plaza de Armas -donde se montaron sillas y una enorme pantalla para seguir el mensaje presidencial- por el fuerte aguacero que cayó en la capital zacatecana.
***
Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “En la política, es mejor afinar la orquesta que buscar buen escenario”.





