• Investigación revela presunta falsificación de documentos para favorecer a empresa Lusad
• Proyecto de tabletas y taxímetros nunca se consolidó pese a concesión oficial
• Dispositivos siguen siendo requisito para taxistas, aunque dejaron de operar hace años
Indicios de corrupción en concesión durante gestión pasada
Un fallo internacional favorable al Estado mexicano permitió evidenciar presuntas irregularidades en la asignación de una concesión para instalar taxímetros digitales y tabletas en taxis de la Ciudad de México, otorgada durante la administración de Miguel Ángel Mancera.
De acuerdo con la información presentada en el proceso arbitral, funcionarios habrían permitido la falsificación de documentos oficiales para dar apariencia de legalidad al contrato otorgado a Servicios Digitales Lusad, empresa vinculada con firmas extranjeras involucradas en la demanda.
El proyecto, formalizado en 2016 y publicado en la Gaceta Oficial, contemplaba la modernización del servicio de taxis mediante dispositivos electrónicos; sin embargo, desde su origen presentó inconsistencias.
Documentos irregulares y firmas apócrifas
Las investigaciones federales detectaron anomalías en diversos documentos emitidos por la Secretaría de Movilidad (Semovi), de los cuales no existen registros oficiales en archivos institucionales.
Incluso, se identificó que uno de los documentos fue atribuido a un exfuncionario que ya no ocupaba el cargo en la fecha señalada, lo que refuerza la hipótesis de falsificación. Autoridades señalaron que “la gravedad a considerar es que alguien falsificó un documento para dar la apariencia de que fue firmado por un secretario de la Ciudad de México”.
Aunque en su momento la Auditoría Superior local no detectó estas irregularidades, sí concluyó que el proceso de asignación cumplía formalmente con los requisitos, pese a que las indagatorias sugieren que la empresa beneficiada ya conocía el resultado.
Asimismo, se identificó la participación de funcionarios que habrían firmado documentos en favor de empresarios vinculados al proyecto, quienes enfrentan investigaciones en la Fiscalía capitalina.
Modelo de negocio que no se concretó
El esquema planteado contemplaba que la empresa obtuviera ingresos a través de comisiones por viaje, publicidad en tabletas y servicios de conectividad dentro de las unidades.
No obstante, el sistema nunca fue implementado de forma completa durante el periodo de prueba, que abarcó de agosto de 2016 a agosto de 2018. A ello se sumó el rechazo de organizaciones de taxistas, quienes cuestionaron las condiciones del proyecto.
Persisten requisitos pese a fallas del sistema
A pesar de que las tabletas dejaron de operar hace al menos ocho años, su uso continúa siendo un requisito para que algunos conductores acrediten la revista vehicular, especialmente en unidades híbridas.
Taxistas señalaron que en su momento fueron convocados a firmar documentos sin revisión detallada, donde se planteaban cobros de hasta 35% por viaje, propuesta que no prosperó.
Representantes del gremio indicaron que el proyecto implicaba costos elevados para los conductores, además de promesas de servicios adicionales como publicidad y recargas telefónicas, que nunca se materializaron de forma eficiente.
También reportaron fallas constantes en los dispositivos, principalmente en la conectividad, así como una vida útil inferior a la prometida.
Hasta el momento, no se ha emitido una postura oficial actualizada por parte de la Secretaría de Movilidad sobre la permanencia de estos requisitos.





