• Ataques iraníes dañan refinerías y plantas de gas en varios países del Golfo
• Ras Laffan, clave para el suministro mundial, sufre afectaciones severas
• Escalada eleva tensión en rutas energéticas y presiona la economía global
Irán intensificó este jueves su ofensiva contra instalaciones de petróleo y gas en el Golfo Pérsico, en respuesta al bombardeo israelí contra un yacimiento estratégico, en una escalada que ya repercute en los mercados energéticos internacionales.
Ofensiva contra infraestructura energética
Las fuerzas iraníes lanzaron ataques dirigidos a instalaciones clave en Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, ampliando el alcance del conflicto en la región. Estos ataques se producen como represalia directa a la ofensiva israelí contra el yacimiento de gas South Pars, uno de los más importantes del mundo.
Autoridades de los países afectados condenaron las agresiones, mientras que la Liga Árabe advirtió que se trata de una “peligrosa escalada” con riesgos para la estabilidad regional.
Ras Laffan y el riesgo para el suministro global
Uno de los puntos más afectados fue el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, considerado el mayor centro de producción de GNL a nivel mundial y responsable de cerca del 20% del suministro global.
El gobierno catarí reportó daños “extensos” en las instalaciones, lo que podría retrasar la exportación de gas incluso después de que finalicen las hostilidades. El primer ministro Mohamed Bin Abdulrahman Al Thani advirtió que el impacto será significativo para el suministro energético mundial.
Además, se informó que instalaciones que representan el 17% de las exportaciones de QatarEnergy resultaron dañadas, y su reconstrucción podría tomar entre tres y cinco años, con costos estimados en 26 mil millones de dólares.
Tensión en rutas estratégicas y mercado energético
El ataque a la infraestructura energética ocurre en un contexto de alta presión sobre el suministro global, agravado por el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
La situación también ha puesto en riesgo rutas alternas. Un dron iraní impactó una refinería saudita en el mar Rojo, zona que se buscaba utilizar para evitar el paso por Ormuz. Asimismo, se reportaron incidentes con embarcaciones en aguas cercanas a Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Ataques en Israel y daños en infraestructura
Irán lanzó múltiples oleadas de misiles contra territorio israelí, lo que obligó a millones de personas a resguardarse. Aunque los ataques causaron daños materiales, no se reportaron víctimas de gran magnitud.
En el norte de Israel, la red eléctrica presentó afectaciones parciales, mientras que instalaciones como la refinería de Haifa registraron incidentes derivados de los ataques.
Operaciones militares de Estados Unidos
Las fuerzas estadounidenses han intensificado sus acciones en la región, atacando objetivos en territorio iraní y zonas estratégicas. Se reportaron operaciones contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, así como ataques a drones y bombardeos sobre instalaciones subterráneas de almacenamiento de armas.
Estas acciones forman parte de la ofensiva iniciada el 28 de febrero junto con Israel, que ha debilitado capacidades militares iraníes, aunque Teherán mantiene su capacidad de respuesta.
Víctimas y consecuencias humanitarias
El conflicto ha dejado más de mil 300 muertos en Irán. En Líbano, los enfrentamientos han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas y más de mil fallecidos, según autoridades locales.
En Israel, al menos 15 personas han muerto por ataques iraníes, además de cuatro víctimas en Cisjordania. También se reporta la muerte de al menos 13 militares estadounidenses.
En medio del conflicto, Irán ejecutó a tres hombres detenidos durante las protestas de enero, en uno de los primeros casos de este tipo desde el inicio de la guerra.
Riesgo de una escalada mayor
La ofensiva contra instalaciones energéticas incrementa la posibilidad de una expansión del conflicto hacia otros países del Golfo y profundiza sus efectos en la economía mundial. El daño a infraestructura crítica y la incertidumbre en el suministro mantienen en alerta a los mercados internacionales.





