Revocación sin efectos, rupturas con consecuencias. El pasado 25 de enero de 2026, Oaxaca realizó la primera revocación de mandato estatal en México. Con una lista nominal de 3,116,660 electores, la participación fue de 29.9 %, muy por debajo del 40 % requerido por la ley para que el resultado fuera vinculante, en una jornada marcada entre otras cosas, por importantes tensiones y rupturas políticas entre Morena y el PT del Estado.
La consulta sobre la permanencia del gobernador Salomón Jara en Oaxaca replicó, a escala estatal, la Revocación de Mandato impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en abril de 2022, marcada entonces por un abstencionismo superior al 82%. Al igual que aquel ejercicio, la jornada oaxaqueña fue cuestionada por sus costos operativos, su real utilidad democrática, además el IEEPCO reportó centenas de denuncias por presuntas irregularidades. La revocación de mandato, supone entonces, ser un mecanismo diseñado para que la ciudadanía evalúe, en las urnas, si una autoridad electa debe continuar en su encargo por pérdida de confianza o abandonarlo. La pregunta en la boleta de este ejercicio fue: “¿Estás de acuerdo en que Salomón Jara Cruz, Gobernador del Estado, se le revoque el mandato por pérdida de confianza o que siga en la Gubernatura hasta que termine su periodo?”. La ley estatal exige, para que el resultado tenga carácter legalmente vinculante, que participe al menos el 40% de la lista nominal, es decir, personas con credencial vigente, de lo contrario, aunque haya mayoría en un sentido, el resultado carece de fuerza jurídica. En esta jornada, 935,500 oaxaqueños acudieron a votar, lo que representó 29.9% de participación del padrón electoral, muy lejos del umbral mínimo del 40% requerido. De ese universo de votantes, 550,274 personas, es decir, el (58.8%) optaron por que Salomón Jara Cruz continúe en la gubernatura hasta 2028, mientras que 357,025 (38.16%) votaron por revocar su mandato por pérdida de confianza.
Por su parte, Salomón Jara, gobernador desde el 1 de diciembre de 2022 y con mandato hasta 30 de noviembre de 2028, celebró los resultados y agradeció la participación ciudadana. Sin embargo, esta inédita jornada también puso al descubierto importantes fracturas políticas rumbo al 2027, particularmente del PTestatal, denunciando irregularidades como compra de votos o presión política, uno de los más críticos fue precisamente uno de los principales líderes del PT en el Estado: Benjamín Robles. Lo cierto es que este ejercicio, logró por una razón u otra lo que la oposición no imaginaba, superar en participación a consultas previas como la revocación federal de 2022 o las consultas judiciales. Pero por otro lado, también dejó un termómetro político complicado, en medio de nuevas y evidentes fracturas rumbo a las próximas elecciones…El matiz político sí importa, los mensajes entre fuerzas políticas también. Resumiendo, la democracia participativa claro que podría ser un gran ejercicio de fortalecimiento de la democracia, siempre y cuando las reglas del juego sean claras y se “respeten”. Lo cierto es que si la gran mayoría de la población decide no acudir a votar, el mensaje puede leerse como desconfianza en el mecanismo, apatía o un rechazo difuso no canalizado institucionalmente.
La participación del 29.9% en el primer ejercicio de Revocación de Mandato estatal en Oaxaca, no solo fue insuficiente para validar el mandato, es insuficiente para desacreditarlo; y por otro lado, deja en evidencia que la construcción de nuestra cultura cívica de votación en el país, aún está en construcción…En suma, Oaxaca con 570 municipios, se colocó la etiqueta de “primera entidad en aplicar la revocación de mandato estatal”, un ejercicio que evidenció que la verdadera oposición de morena hoy, son sus aliados en el papel…
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