- La prohibición de 26 redes sociales desató un levantamiento liderado por jóvenes.
- El Parlamento, residencias oficiales y edificios de gobierno fueron incendiados en Katmandú.
- La represión dejó al menos 25 muertos y obligó a la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli.
El origen de la crisis
El gobierno de Nepal impuso el 4 de septiembre la prohibición de 26 plataformas digitales, entre ellas Facebook, Instagram, WhatsApp y X, al exigir su registro bajo una nueva directiva. Al no cumplirse el requisito, el Ministerio de Comunicación ordenó bloquear los servicios, afectando a millones de usuarios en un país donde el 80% del tráfico de internet depende de estas aplicaciones.
Indignación generacional
La llamada Generación Z encabezó las protestas, alimentadas por campañas en redes contra los llamados “Nepo Kids”, hijos de políticos y empresarios acusados de ostentar lujos con dinero de la corrupción. El malestar también refleja años de desigualdad, desempleo y estancamiento económico en un sistema político dominado por las mismas élites durante décadas.
Escalada de violencia
Las concentraciones frente al Parlamento iniciaron de manera pacífica, pero se tornaron violentas tras la represión. Manifestantes denunciaron disparos directos al cuerpo por parte de la policía. Organismos como Amnistía Internacional condenaron los hechos y Naciones Unidas pidió una investigación urgente.
Dimisión del primer ministro
Cinco ministros renunciaron en rechazo a la represión y poco después el primer ministro K.P. Sharma Oli presentó su dimisión. Sin embargo, las protestas continuaron con ataques a edificios públicos, incluyendo el Parlamento, la Oficina de la Presidencia, el Tribunal Supremo y residencias de exmandatarios.
Muertes y destrucción
La violencia dejó al menos 25 muertos, entre ellos Rajyalaxmi Chitrakar, esposa del ex primer ministro Jhalanath Khanal, quien falleció al incendiarse su vivienda. También fueron atacadas las casas de otros líderes políticos y medios de comunicación, mientras el aeropuerto internacional de Katmandú fue cerrado por seguridad.
Reacción internacional
La Unión Europea y organizaciones de derechos humanos condenaron la represión y llamaron a un diálogo inmediato. Analistas califican este levantamiento como la mayor crisis política en Nepal desde la abolición de la monarquía en 2008, con los jóvenes como protagonistas de un movimiento que busca acabar con la corrupción y la censura.






