El adiós a un ícono
El diseñador italiano Giorgio Armani, considerado el “rey de la moda italiana”, falleció este jueves a los 91 años en su residencia, acompañado por su familia y su colaborador cercano Leo Dell’Orco. Desde junio se mantenía alejado de los desfiles por problemas de salud no revelados.
Un imperio hecho en Italia
Armani inició su firma homónima en 1975, tras abandonar la medicina y asociarse con Sergio Galeotti. Con una inversión inicial de 10 mil dólares, revolucionó la moda con sus trajes desestructurados que marcaron los años 80 y conquistaron tanto a hombres como a mujeres.
Su estilo minimalista y elegante lo llevó a vestir a celebridades como Richard Gere en “American Gigolo”, además de Julia Roberts, Nicole Kidman y Beyoncé en alfombras rojas. También diseñó vestuario para más de 100 películas, entre ellas Los Intocables y The Dark Knight.
Empresario prudente y visionario
Armani mantuvo durante décadas la independencia de su grupo frente a los grandes conglomerados del lujo. En 2016 creó la Fundación Giorgio Armani para garantizar la continuidad de la empresa tras su muerte. Hoy, la firma cuenta con 650 tiendas, hoteles, restaurantes y líneas de muebles, belleza y fragancias como el exitoso Acqua di Giò.
En 2023, los ingresos del grupo alcanzaron 2,500 millones de euros y su fortuna personal superaba los 9 mil millones de dólares, según Bloomberg.
Raíces e inspiración
Nacido en Piacenza en 1934 en una familia humilde, Armani siempre destacó la influencia de su madre, que lo inspiró a cuidar la estética desde niño. Antes de dedicarse al diseño trabajó en grandes almacenes y para Nino Cerruti, hasta lanzar su propia marca.
El futuro de la marca
Con sede en Milán, el grupo será gestionado por la Fundación Armani, encabezada por Dell’Orco, familiares y asesores de confianza. Analistas estiman que la compañía tiene un valor de entre 6 mil y 7 mil millones de euros gracias a su prestigio, solidez financiera y activos inmobiliarios en las principales capitales de la moda.
Un legado imborrable
Armani fue reconocido en vida con premios como la Legión de Honor de Francia y el Premio Leonardo en Italia, además de exposiciones en el Museo Guggenheim de Nueva York. Siempre cercano a Hollywood, confesó: “Me enamoré de la belleza idealizada de las estrellas”.
Hoy deja un legado que trascendió las pasarelas: la idea de que la moda podía ser sinónimo de confianza, comodidad y modernidad.





