En un día de violencia sin precedentes, Israel lanzó el lunes una serie de bombardeos masivos en Líbano. Hasta el momento, se han reportado 492 muertos y alrededor de 1,600 heridos, entre ellos 24 niños. Esta situación ha provocado el desplazamiento de miles de familias.
Desde la mañana, Israel atacó intensamente el sur de Líbano y el Valle de Bekaa. El Ministerio de Salud Pública de Líbano confirmó las cifras de víctimas, citadas por medios israelíes como The Times of Israel y Haaretz.
Desplazamiento de familias
Miles de personas han huido de las zonas afectadas. El ministro de Salud Pública, Firas Abiad, informó que el Gobierno ha abierto colegios e institutos en diferentes regiones para albergar a los desplazados. Estas familias están huyendo principalmente hacia el norte, el oeste y Beirut. Sin embargo, los suburbios del sur de Beirut también han sido bombardeados.
La Agencia Nacional de Noticias (ANN) reportó congestión en la carretera hacia Sidón, ya que muchos vehículos están abandonando el sur. En un colegio habilitado como refugio en las afueras de Beirut, los recién llegados enfrentan la falta de servicios básicos como agua y colchones.

Advertencias y reacciones
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, instó a los ciudadanos libaneses a evacuar las áreas del este y sur que están siendo bombardeadas. El Ejército israelí aseguró haber atacado cerca de 800 objetivos de Hizbulá en Líbano.
Hizbulá respondió lanzando proyectiles hacia el norte de Israel. La misión de paz de la ONU en Líbano (FINUL) advirtió que los bombardeos israelíes, que han afectado a muchos civiles, son violaciones del derecho internacional y podrían considerarse crímenes de guerra.
El comandante de los Cascos Azules de la ONU, el general español Aroldo Lázaro, se ha comunicado con ambas partes para buscar una reducción de la violencia.
Reacciones internacionales
China instó a sus ciudadanos en Israel a abandonar el país debido a la grave situación de seguridad. Los ministros de Exteriores de Egipto y Líbano pidieron a los países y a la ONU que intervengan para evitar que los enfrentamientos se conviertan en un conflicto regional.





